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lunes, 22 de octubre de 2012

Aquí no acaba todo… ¡Siempre!



 Hola me llamo David Solano, tengo 15 años y soy un ser humano…

  Si soy un Ser vivo, un Ser animal, más concretamente un humano. ¿Pero, que determina la palabra “Ser”? La palabra Ser determina la realidad, de esta vida. Porque, ¿cual es la realidad verdadera la de un perro, la de un pez o la de un ciego mismamente? Cada persona, cada animal, cada ser tiene un misma realidad y cada ser tiene una vida. La vida es algo común q tenemos cada ser, actividad natural inmanente auto perfectiva, una existencia animada de un ser y así muchísimas definiciones de tantos tipos de puntos de vista que puede llegar ha haber. Pero a mi la que más me gusta es que la vida es un calentamiento antes de lo que viene después de la muerte.

  La muerte es el fin animado de un ser pero nadie sabe si es el fin de esta vida o si es el principio de otra, es algo que no se puede descubrir hasta que no estas en esa situación, que eso no es lo difícil lo complicado o mejor dicho lo imposible es volver para contarlo. Por ello no se puede definir como el final de la vida ya que aparte de lo físico de los organismos también está lo espiritual, algo no que no se puede ver, es nuestra personalidad, nuestro carácter, la parte racional de una persona es lo que puede hacer posible que no acabe todo aquí, que cuando nuestro cuerpo cuando no sea ser vivo si no solo un recuerdo para tantas personas, pueda ir a otro lugar. Puede ser un lugar, el lugar perfecto para todos según dice la religión Cristiana, puedes reencarnarte en otro ser vivo en una vida nueva cerca o alejada de la actual según dice la religión Budista o simplemente morimos y ahí acaba todo, y asín muchos tipos de pensamientos pero nunca se sabrá cual es el acertado. Pero… y si la vida tal como la conocemos simplemente es un sueño, son imágenes producidas por otro organismo vivo de otra vida, de otro ser, de otro mundo que nada tiene que ver con este. La muerte puede ser nuestro despertador. ¿Quién sabe? Lo mismo al morir te das cuenta que no eras una persona, eras un capullo de donde saldrá una mariposa o un huevo de donde saldrá un cocodrilo. ¿Quién sabe? Solo sabemos que la muerte es una capacidad más de nosotros. Nacer, crecer, reproducirse y morir.

  Pero ¿la muerte es algo bueno? A mi parecer la muerte siempre es algo doloroso tanto para quien pierde la vida, como el que pierde a ese ser querido. No se cuanto sufrirá ese ser que pierde la vida y después vuela a otro mundo, a otra vida, a otro ser. Pero si se cuanto sufre la persona que a perdido a un ser querido y lo peor sin poder evitarlo. Escuchar a mucha gente hablar de lo sucedido sin saber de lo que hablan o incluso, ¡llegar a bromear! Eso duele. Perder un amigo es muy duro, pero peor es perderlo sin haberlo visto desde hacia mucho tiempo y esa noticia que llega a tus oídos un Jueves Santo y con consciencia de lo que has perdido por no haberle apoyado o haberle ayudado a solucionar aquello que le preocupaba. Lo mío duele si pero no duele ni la mitad de lo que le duele a una madre al perder a su hijo por estar de vacaciones con su marido durante 3 días y adelantar la vuelta de su viaje sin saber lo que le esperaba. Duele. Esos ojos llorosos llenos de sufrimiento, esa piel blanca y esos pasos lentos y cansados que tiene una madre detrás de un coche fúnebre y con un sonido en su conciencia que le atormentara durante mucho tiempo de no haber podido hacer nada por salvar a su hijo. Duele. Duele el no haber podido despedirse del él.

  ¿Porqué él? ¿Por qué no me contó que le pasaba? ¿Por qué?... Eso ya no importa, lo que importa es el recuerdo que nos ha quedado de él y que siempre será recordado. Siempre Kike, siempre…

La muerte no es algo bueno a vista de los que perdemos a alguien y no podemos recuperarla pero si tenemos la esperanza de que sea bueno para el que deja esta vida.

                                                               Henrique Vílchez 05-04-2012

domingo, 21 de octubre de 2012


LA ETERNIDAD DE LA VIDA  ESTÁ EN EL RECUERDO. 


La muerte forma parte de la vida, no seria vida si no muriéramos, si no hubiera un final, porque sí, la muerte es un final, es el final de la vida aunque no tiene por que ser definitivo, puede que haya algo después que no conocemos; Aunque alomejor no es un final sino un tránsito entre dos realidades diferentes, entre dos vidas, quién sabe... Desde un enfoque religioso la muerte es un paso para ir al “cielo” o al “infierno” pero , ¿y si esta vida fuera el infierno de otro mundo? entonces la muerte ¿qué sería? puede que fuera 
una forma de salir del “infierno” que es esta vida para algunos, seguramente por eso hay gente que desea la muerte, que prefieren evadirse de esta vida con la esperanza de que su infierno acabe ahí, en unos segundos de sufrimiento. Es muy triste pensar que todos o casi todos sufrimos antes de morir, da miedo. Aunque enfocándolo de otra manera diferente: si la vida es una etapa la muerte significa que lo hemos superado, cada uno tiene su momento, ese momento está escrito por el destino y dependiendo de como escojamos nuestro destino podemos modificar nuestra muerte pero al final se quedará en eso, muerte. 
Normalmente nos cuesta asimilarla cuando se trata de algún ser querido, nos refugiamos pensando que “siguen vivos en nuestros corazones” y quizás sea así, puede que no nos muramos del todo hasta que no quede nadie que se acuerde de nosotros porque el alma o el recuerdo de alguien vive mucho mas que el cuerpo. Las personas que tienen como creencia religiosa que la vida no acaba en la muerte relativizan mas los problemas de esta vida que las personas que viven estresadas porque se nos acaba el tiempo. Quizás somos inmortales porque es casi imposible que absolutamente nadie nos tenga en su recuerdo, que nadie lamente que físicamente no estemos en este mundo; aun así en realidad todos en el fondo sabemos que esa persona solo es un recuerdo, que ha muerto y no va a volver, que en realidad no vamos a volver a estar con ella, ni siquiera cuando nosotros mismos muramos. Por alguna razón seguimos dando un trato de vivos a los muertos, dedicándoles días como el Día de todos los santos, llevando flores al lugar donde están sus cuerpos, etc. Son cosas que no nos planteamos pero en realidad significan que no hemos asimilado esas muertes, que no nos damos cuenta de que esas personas o cuerpos o almas o lo que sean no saben que hacemos eso por ellos, es decir, en realidad no lo hacemos por ellos sino por nosotros mismos, por tener un algo en lo que apoyarnos. 
En definitiva, la muerte no es quien se va sino quien se olvida. 

La Muerte: Cierta y desconocida



            Disertar sobre la muerte, ¿por dónde empiezo? ¿La muerte? 
Busco en el diccionario y leo:
Muerte. (Del lat. mors, mortis).
1. f. Cesación o término de la vida.
2. f. En el pensamiento tradicional, separación del cuerpo y el alma.
Sigo rebuscando entre libros y encuentro:
Mors: Divinidad de tipo femenino, contrariamente a lo que ocurre con el Tánato griego, que en Roma personificaba a la muerte.
Sólo hay una doble certeza y es que la muerte es cierta y que desconocemos lo que es.
La gente se pregunta sobre la muerte biológica, sobre lo que es. Se interesa por la historia de la muerte a través de los siglos: ¿cómo se veía la muerte en la Edad Media, por ejemplo?

La pregunta es: ¿qué es la muerte?,  ¿qué es «morir»?
Pensar en la muerte es pensar en nuestra naturaleza mortal y en la existencia de otra vida más allá de la muerte. Este es el corazón de todas las religiones, de todos los pensamientos

Para los judíos, la muerte aparece en la Biblia con la creación del hombre. Para ellos, antes de esto, la muerte no existía.
En la antigüedad pagana, el pez simbolizaba el agua y también la muerte porque el hombre no podía vivir en ella. Los cristianos de los tres siglos primeros convirtieron esa figura en símbolo de la vida.
En el pensamiento judeo-cristiano, la muerte es la consecuencia del pecado original cometido por Adán y Eva: «el día en que comas de él, tendrás que morir» (Gn 2, 17).
El hindú se siente viajero en un camino sin término. La vida terrestre actual sólo es un paso, un paréntesis precedido y seguido por otros.
En el mundo indio, de donde sale el budismo, vida y muerte, para todas las criaturas (no sólo para el ser humano) se repiten en un ciclo llamado samsara (errancia).
Los católicos tienen una concepción sobrenatural de la vida y de la muerte: “La muerte es el final de la vida terrena.” 

Los filósofos nos hablan también de la muerte:
Sócrates afirma: "Temer a la muerte no es otra cosa que creer ser sabio sin serlo, pues es creer saber lo que no se sabe".
En Aristóteles dice sobre la muerte: "se trata de saber cómo vivir una vida a sabiendas temporal, pero con sentido".
Platón afirmó que la filosofía es una meditación de la muerte.
Yo no soy filósofo, ni teólogo…pero ¡claro que he pensado en la muerte!
La muerte es algo a lo que todos nos enfrentamos, muchas veces,  a lo largo de nuestras vidas, ¡aunque sólo tengamos un puñado de años! No es un tema del que sólo se preocupen los mayores, los ancianos, los enfermos, los angustiados… La muerte está ahí, es real, todos lo sabemos.
Pero estamos “preparados para una muerte natural”: sabemos que llega un momento en el que nuestros mayores se van (¡al cielo nos dicen desde pequeños!), dejamos de verlos, lloramos, nos angustiamos, nos agobiamos, tenemos miedo…
Aunque hay muertes para las que nos estamos preparados, ¡son muertes incomprensibles!
No sé en qué momento nos podemos empezar a preparar para ella. Sólo sé que me enfrenté muy pequeño, niño e inocente, a la muerte de alguien muy importante para mí, todo lo importante que puede ser un AMIGO, en mayúsculas. Conocí la muerte con mi amigo Agustín.
Agustín murió cuando teníamos 13 años. Nuestras vidas pasaban entre deberes, risas, cómics manga (¡Agus era un poco friki por culpa de sus hermanas!) e intentar convencer a mis padres de que me regalaran la Play 2. Pasábamos las tardes con esas grandes preocupaciones.
Un día me contó que iba a faltar al cole porque “le dolía la pierna”. A partir de ese momento todo cambió: médicos, pruebas, quimio… Iba por las tardes a su casa a hacer los deberes con él, jugábamos, bromeábamos, le ponía al día de las cosas de la clase, ¡seguro que hacíamos un repaso de las niñas que nos gustaban! También rajábamos de los “malotillos” de la clase.
Pensábamos que todo iba mejorando: él viajaba a Pamplona a menudo y, cuando volvía,  yo lo veía nuevo. Además, en el cole todos estaban volcados con él (se organizaban rifas y otras cosas para ayudar a su familia con los gastos a los que se enfrentaban).
Teníamos esperanza, ¡nunca la perdimos!
Pasó un tiempo, mucho o poco, ¡no lo sé!

Una tarde, mientras entrenaba, llamaron a casa. Mis padres se preparaban para darme la noticia. Llegué y sonaba el teléfono. Lo cogí y un compañero de clase, amigo nuestro,  me dijo: “Pablo, ¡que Agus se ha muerto! No me lo podía creer. No contesté. Al cabo de unos segundos, en shock y sin responder, sin articular palabra, colgué.
Mis padres estaban detrás de mí y, cuando los miré, entendí que conocían la noticia. Me dijeron que iban al tanatorio y me preguntaron si quería ir. Preferí no hacerlo.
A la mañana siguiente fuimos al cementerio para asistir a su funeral. Yo aún no había llorado, no reaccionaba…
Entré a la sala y su madre, al verme, se levantó, me abrazó y me dijo: “Pablo, ¡qué grande! Tienes pelusilla. ¡A Agus no le ha dado tiempo! ”

Podría seguir contando mil detalles, pero prefiero no hacerlo.
Esta es la historia de mi primer contacto con la muerte. Agustín, mi amigo, se fue. Esa vez ¡no le podía acompañar!

¿Qué es la muerte para mí? Dejar de ver a alguien, un final o un principio. Es aprender a hablar con esa persona de otra manera, saber que está contigo de otro modo. Es confundir las leyes de la física, es romper las barreras de lo real, es ser dueño de tus recuerdos, es seguir esperanzados. Sé que Agus está conmigo siempre, aunque no lo vea.
Sé que la muerte es común a todos, que no distingue de edades, de culturas, de razas, de momentos, de historias…
Quizás sea por eso por lo que se ha llevado tantas horas de profunda reflexión en el interior de las personas.
Quizás sea por esto también que “la muerte es cierta y desconocida”.

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Jorge Manrique


  


EL PRINCIPIO DE UN FINAL




La muerte es lo que nosotros llamamos “el final de la vida”, para algunos es el comienzo de otra vida. Para otros es una gran pantalla negra donde su alma desaparece para no volver nunca.

Desde un principio, cuando el ser humano empieza a tener conciencia de sí mismo, ha intentado dejar su huella, ya sea con un dolmen, con el Taj Mahal, o con una simple lápida en el suelo. El sentimiento de trascendencia es una forma de amarrarse a esta vida, que todos a lo largo de nuestra existencia vamos desarrollando poco a poco.

La muerte hoy en día está enfocada más como un “fracaso” que como un acto que debe suceder, puesto que el ser humano dedica la mayor parte de su vida a procurarse una existencia lo más satisfactoria y larga posible. Cuando esto no es así, se sobreentiende que algo ha fallado, pero no como algo inevitable.

Nosotros siempre nos aferramos a lo conocido. Tenemos la tendencia a evitar preguntas como “¿Qué hay detrás de la vida?”, ¿Para qué luchamos tanto si al final todos acabaremos bajo tierra?”, porque la muerte viene y nos lleva, pero  ¿A dónde? Lo malo  de estas preguntas es que por mucho que nos esforcemos, el misterio no lo vamos a poder resolver hasta que lo comprobemos nosotros mismos, dejándonos llevar hasta la muerte. La muerte en sí se basa en la suposición, en un acto de fe porque no vamos a poder saber qué pasa en realidad.

Dicen que “no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo has perdido”, si al fin y al cabo la vida es lo único que tenemos y la muerte nos destruye por completo, no merece la pena esperar  a ver qué hay después de esta vida para aprender a valorar el hecho de que estés vivo. Porque por gracia o por desgracia el ser humano necesita ver para creer.

Desde pequeña siempre he pensado que si estamos aquí es para algo y, aunque a veces viene bien preguntarse si merece la pena la vida, hay que aprovecharla al máximo. Si de todas formas no tenemos seguro que hay después de todo, ¿Por qué no esforzarse en llevar el presente como se merece  y dejar que la muerte llegue cuando nos toque? Pues ese es otro obstáculo, no sabemos en qué momento la muerte va a llamar a nuestra puerta para quitarnos nuestra vida, o darnos otra. Quién sabe.


Seguimos a la espera.

Conseguir dar la respuesta correcta a todas las preguntas que se están formulando en mi cabeza acerca de este tema,sería aspirar demasiado alto.Resulta una  tarea realmente imposible de realizar.
Deberia de pasar días y dias meditando sobre cada una de ellas pero no lograría convencerme de nada lógico.
Me definieron la palabra “muerte” como el fin,el fin de una vida ,de un proyecto.
Esto me desconcertó.No podía comprender lo que quería decir ese “fin”. No me entraba en la cabeza que todo acabara ahí,que no hubiera algo más.Realmente nadie me aseguró que así fuera. 
Y  fué cuando comenzaron mis dudas.
Pensé que vivir como si en un futuro lejano o cercano todo desapareciese seria llevar un estilo de vida un tanto triste,creo yo.
Comenzé a hacerme preguntas y reflexioné sobre la definición que me habían dado de este hecho,porque si el morir fuese el fin de todo:¿Qué sentido tendría la vida de hoy?¿Qué objetivos  tendrían las cosas que haces?
Cada individuo intenta elegir el modo de entendimiento que considera y es así como avanza en su vida,como se da respuestas a lo que le sucede.

Muchos creen que la vida es eterna,interminable y que depende del valor de tus actos se te concederá la oportunidad de obtener otra .
Esto les motiva a la hora de actuar,de elegir un camino u otro.Se empeñan en hacer las cosas de la forma que creen correcta,para conseguir esa posible segunda vida de descanso,de paz…Este pensamiento les mantiene ilusionados y con ganas de seguir,aunque decaigan en muchas ocasiones.

Otros deciden llevar un estilo de vida inerte,pasivo.Nada les merece la pena.Todo les resulta indifierente.Viven como víctimas del mundo. No ven algo más, ni en nada ni en nadie .Sin darse cuenta se aurtoquitan la vida.Están sumidas en un sinsentido eterno.
Pero…¿qué es la muerte?
Realmente no lo sabe nadie,eres tú quien decide como encaminar tu vida y como darte respuestas a estas incontestables preguntas.No estamos seguros si llevamos o no razón.Claro está que existe algo a lo que llamamos ESPERANZA,esta te mantiene vivo,te hace creer que no todo tiene por qué ser tan feo,que imposible es que nada merezca la pena.
Es muy penoso pensar que no hay nada,que todo acaba,Los que creen eso deberían cambiar su forma de entender  su proyecto.Porque la vida es como un proyecto.Un proyecto realmente complicado,depende de tí el  como afrontarlo.
Porque al igual que naces,mueres.Nadie sabe ni cuando ,ni cómo, ni por qué,pero todos te aseguran que existe y que está ahí. No debe ser un acontecimiento triste.La muerte es una anécdota más para contar.Es como la reflexión final de tu trabajo y el posble índice de otro.Debes comprender que al igual que cuando vivimos hablamos de la muerte,cuando muramos puede ser que vivamos,nadie nos negó que  pudiera ser así.
Desarrolla tu vida actuando en función de lo que creas correcto.Escucha a quien te aprecia,a aquellos a los que realmente le importas,los que te ofrecen sus mejores experiencias.Esto no quita que te equivoques.En la vida cometerás miles de errores,y son estos los que te ayudarán a dar un paso más,y es por eso por lo que merece la pena.
Puede que sea dentro de dos segundos,ocho días,cincuentas años…
De repente llegará el día en el que no puedas abrir los ojos como todas las mañanas hacías,sino que seguirás soñando.Pero esta vez de forma totalmente profunda.Tan profunda que durará eternamente.
En él comienzas a valorar el estar vivo,es cuando todo comienza a cobrar sentido.Existe la probabilidad de que se te invite a una segunda,tercera,incluso una cuarta oportunidad para otra existencia. En ese momento todas tus preguntas quedarán contestadas,será cuando construyas tu propia experiencia de vida…Porque mientras tanto no sabemos nada y seguimos a la espera.

Beatriz Criado Enguix.(nº7)
                                                                                                                         

CONTINUACIÓN A LA VIDA

     Siendo aún demasiado joven, viviendo la infancia, era consciente de que varios familiares pasaban a otra vida, o al menos eso me decía la familia. ''Está ahí arriba cuidando de nosotros'' o ''Estará mejor cuidado de nosotros'' me decían los demás. Y claro, un ser inocente se piensa que es verdad, que aquel familiar que tanto querías estaría flotando por el cielo y que en cualquier momento podrías verlo. Y entonces nacen preguntas de ti mismo en busca de explicaciones, tales como: ¿es verdad que ese difundo asciende hasta el cielo?, ¿es un espíritu libre que elige a dónde ir o solo se deja llevar por sus creencias o su religión? 
     Parándome a pensar, si ese espíritu existe se puede considerar que es vida, una vida que no se manifiesta físicamente como un ser humano pero que tiene la capacidad de vagar por aquellos parajes de otro mundo. Un mundo en el que puedes ver a los humanos pero ellos o muy pocos de ellos pueden verte a ti. Todo ello depende de las creencias religiosas de la persona, y si bien el difunto es cristiano puede que su paraje sea el paraíso tal y como lo imaginamos, si ha sido un buen cristiano; o puede que sea el infierno, caluroso e insoportable, comandado por Satán en el que nadie es libre. Pero, ¿y si ese humano no era creyente en ninguna religión? Es posible que ese ser sea un alma libre, sin rumbo fijo, sin que ningún Dios le haga cumplir un deber ni en la Tierra ni en el ''más allá'' y que se dedique a vagar por el planeta sin poder acceder a él como persona, limitado por la barrera que separa lo físico de lo  espectral, la vida de la muerte. 
     Entonces, ¿qué son todas esas apariciones espectrales de un familiar o amigo difunto que muchos seres humanos experimentan? ¿Es cierto todo ello o son alucinaciones provocadas por la añoranza de ese ser querido? ¿A que se debe que un ser se quiera manifestar? Pues bien, debe haber un poco de todo. Un muerto puede que allá donde esté quiera cuidar de los que le quieren y se haga ver o sentir para aportar seguridad, es decir, ser lo conocido como ''Ángel de la Guarda''; o por el contrario, puede que quiera vengarse de quiénes complicaron su existencia en la Tierra. Sin embargo, ciertas personas en momentos de desesperación por faltar esa persona, piense tanto en ella que cree verla en cualquier lugar. Pero sí es cierto que puede existir una comunicación con el mundo paranormal, ya que se ha comprobado casos en que un difunto se manifiesta, no sólo visualmente, sino también con pequeños actos que hacer creer que era esa persona.
     En definitiva, debe existir algo no demostrable y que solo se comprueba por uno mismo cuando mueres, que une la vida con la muerte y por tanto, que hace que la muerte siga siendo vida pero no como la percibimos, sino espiritual. Este razonamiento me hace pensar que la muerte es una continuación a la vida física en el planeta Tierra.

Reflexión sobre nuestra existencia


Científicamente, la muerte es un proceso terminal en el que el cerebro deja de funcionar, y con ello la existencia desaparece. Es algo seguro y ningún ser vivo puede evitar.

Nadie sabe que hay después de la muerte, aunque las religiones piensan de un modo distinto, cada religión tiene su "teoría" de que ocurrirá después de la muerte: Cielo o infierno, reencarnación...
Pero, ¿que ocurre con nosotros al morirnos, a donde vamos realmente?
Los humanos tenemos miedo a la muerte y al que habrá después, y por este motivo estamos tratando de evitarla continuamente, no gusta hablar de ella.

André Malraux decía: "La muerte solo tiene importancia en la medida que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida", ya que hay que vivirla porque no sabemos realmente si hay algo despues de esta vida, una reencarnación, un cielo.... Por eso debemos aprovecharla.

La muerte puede hacer que las personas vivan mejor la vida y la valoren mas.
Los humanos son los únicos animales que tienen conciencia de que morirán, ya que los otros animales piensan en sobrevivir, y no en que morirán

Afrontar lo inevitable




Hay pocas cosas que son seguras en la vida pero la muerte es una de ellas. La muerte es algo que ha producido temor al ser humano desde que éste tiene conciencia de sí mismo. La muerte sigue a la vida como tu sombra te sigue allá donde vayas. En el momento en el que nos ponemos a pensar en la muerte nos produce miedo inseguridad... Pero no hay que temer porque asi es la vida. Estamos destinados a morir.También nos surgen preguntas: ¿cuándo llegará?,¿habrá otra vida después de esta, o simplemente dejaremos de existir para el resto de la eternidad?
 La concepción de la muerte no es igual para todas las personas , para algunas es positivo y para otras negativo. Pero aún así yo creo que nadie desea morir.
 Existen teorias que dividen la existencia humana en dos dimensiones la material (cuerpo) y la espiritual (el alma) Estas teorías plantean la muerte solo como una separación de estas dos dimensiones. ¿Por que tememos entonces a la muerte?. Porque es parte de la naturaleza que los seres humanos le temamos a lo desconocido y no hay mayor enigma como el saber que hay después de esta. El miedo a la muerte no es algo que deba amargar la vida de las personas sino al contrario, es mejor buscarle un sentido a la vida para que cuando llegue poder decir que has tenido una vida plena y la has aprovechado.
Y para terminar un frase de Leonardo Da Vinci :Asi como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, una vida aprovechada nos produce una dulce muerte

  ¿ES LA MUERTE TAN MALA COMO NOS LA PINTAN?
 Un día cualquiera de verano estaba en mi casa echando la siesta, cuando de pronto vino mi padre con cara triste, como su hubiera llorado, le pregunté que pasaba y me dijo que mi abuela había muerto, lo pasé muy mal.
    El día del funeral pude ver su cadáver, lo cual me impresionó bastante y es algo que no voy a olvidar jamás, me surgió una pregunta: ¿LOS SENTIMIENTOS , PENSAMIENTOS Y EL AMOR QUE ELLA ME DIÓ SE QUEDA PUDRIÉNDOSE EN ESE ATAUD, DONDE VAN LOS RECUERDOS DE ESOS BONITOS MOMENTOS? No lo sé pero yo creo que ella sigue conmigo y vive en nuestros recuerdos, yo tengo muy buenos recuerdos de ella y que cada persona tiene buenísimos
Recuerdos de sus antepasados y por eso ellos siguen ahí con nosotros y ruegan a DIOS por nosotros.
A la muerte no le tengo miedo, le tengo incertidumbre por saber que pasa después, es algo que solo sabremos si nos morimos, aunque yo creo que nuestra hora esta escrita desde que nacemos, es que como si todo estuviera planeado.
       Según los científicos la muerte de un individuo es el deterioro de sus órgano vitales,
Es decir, que pasa con el amor que ese individuo sentía por esas cosas como su amada o su familia o sus enemigos. Volvemos a lo mismo de antes, todas las religiones tienen en
Común la existencia de un ALMA donde estan nuestros sentimientos e incluso se ha experimentado si tiene un peso físico. 21 gramos. E incluso la han intentado fotografiar en el instante de una muerte y algunos por sus fotos parecen haberlo conseguido



una noche soñé (era consciente mientras el sueño) que era un espíritu por así decirlo como si fuera humo ví a toda a mi familia durmiendo pensé que había muerto y pensé que iba a hacer estaba asustado pero a la vez me sentí muy libre porque sentí que podía a cualquier lado sin tener que dar explicaciones pero al rato me desperté y no tenía palabras para describir lo que sentí, no se si era mejor el “sueño” o la vida real.
     Mi conclusión es…¿ DEBEMOS TENER MIEDO A LA MUERTE ? Y ¿  ES TAN FEA COMO LA PINTAN?

sábado, 20 de octubre de 2012



SIN MUERTE NO HAY VIDA. 


La muerte es algo místico, que nos aterra y a la vez es el fin de nuestros problemas. Es algo lejano para los jóvenes y demasiado cercano para aquellos que no lo son tanto. Sin embargo te puede sorprender en cualquier momento, arrebatando una vida entera, nuestra vida, la cual esta llena de personas que nuestra simple ausencia hará huella en lo más profundo de ellos. Esta puede ser verdaderamente traumática para los que te querían, porque tú no padecerás tu propia ausencia,  para ti es el fin pero para otros el comienzo del sufrimiento. Es  "un toque del alma, demasiado fuerte, para que el cuerpo la pueda resistir", es una llamada que no acepta un no por respuesta que te lleva sin avisar, sin una explicación coherente para el alma. Todos pasaremos por ello y seremos justiciados por nuestros actos. Y puede que por eso le tengamos tanto miedo, a desaparecer, pagar por tus errores y acabar siendo un recuerdo borroso de tus familiares y conocidos, porque no permanecerás sobre la memoria de todas las personas que has conocido, que has ayudado y tanto esfuerzo te ha llevado mantener ese lazo irrompible pero quebrantable por la muerte.

Cuan frágil es la vida y lo eterna que es la muerte, no nos damos cuenta y no la apreciamos como deberíamos. Aunque malograr su vida es para cualquier persona un derecho inalienable, no es la mejor forma de vivirla. Porque nadie es perfecto, y por lo tanto su vida tampoco, todos cometemos errores y provocamos dolor, incluso a nosotros mismos.

La muerte es a la vida como la sombra es al cuerpo que la proyecta, del mismo modo la muerte sigue a la vida como tu sombra vayas donde vallas, sin vida no hay muerte y sin muerte no hay vida. Debemos morir para ser cambiados por vida nueva.  

El hombre necesita dominar todo lo que le rodea, el hecho de no saber si solo vivimos una vida, o si le preceden algunas más,  no saber el tiempo exacto que nos queda... Para él la muerte es un gran enigma que todavía está por descifrar, y que le resulta imposible, porque está falto de experiencia y conocimiento de este desenlace al que todos estamos condenados.  Esto nos frustra causando un estrés que puede desembocar en locura, si se persevera en ello.
                                      

DIFERENTES CAMINOS, UN MISMO DESTINO


La muerte es el mayor temor de algunas personas, que no soportan la idea de que todo acabe, de que llegue un punto en el que no controlan nada de lo que ocurre, de que dejan todo y a todos, así, de repente . Sin embargo, otras personas no le temen, intentan aprovechar al máximo la vida y aceptar cuanto antes que la muerte forma parte de nuestro ciclo vital, y llegan al final con tranquilidad y satisfacción. Desde pequeños somos conscientes de que hay un final y podemos darle importancia o no, pero a medida que vamos creciendo cambiamos nuestra forma de ver la muerte y poco a poco vamos aceptando que todo lo que tiene un principio también tiene un final.

 La muerte es un destino con muchos caminos, hay gente que llega sin quererlo, otra sin darse cuenta, también hay quien lo organiza todo porque sabe que su momento esta cerca, y me pregunto yo, ¿Quién tiene el derecho de juzgarnos y decidir cuando es el momento de que todo lo que conocemos acabe? Unos lo llaman Dios, otros destino, lo llaman incluso karma, le ponen nombres porque necesitan tener algo o alguien superior a lo que agarrarse pero de una u otra manera todos vamos a parar al mismo eterno mar.


Las personas somos curiosas por naturaleza, siempre intentando responder a nuestras propias preguntas, a las dudas que nos surgen a lo largo de nuestra vida. La muerte la podemos clasificar como uno de los temas principales de nuestra existencia y de la que no cesamos de hacernos preguntas como: ¿Hay algo después de la muerte o es el punto y final de nuestra existencia?, ¿debemos temer ese momento?, ¿Qué pasará con las personas queridas que se queden en el mundo terrenal?, ¿si al final todos morimos, cual es el objetivo de nuestra existencia?...

De momento, ninguna respuesta que hallan podido dar a estas preguntas me vale. La muerte es una experiencia de la que no puedes hablar con certeza porque nadie la ha vivido y ha podido contarla. Tiene que llegar tu momento para que sepas lo que realmente sucede pero ya será demasiado tarde para averiguarlo.

Mi conclusión de toda esta reflexión es que no debemos perder el tiempo con cosas insignificantes, debemos aprovechar la vida, vivirla a nuestra elección, tomando las decisiones correctas, intentando hacer el menor daño posible tanto a los demás como a nosotros, querer a las personas que nos quieren, saber valorar lo que tenemos, y no pensar en el final cuando aún vamos por el principio ,porque cuando lleguemos a la desembocadura de nuestra vida miraremos hacia atrás y nos arrepentiremos de cosas que hicimos y de lo que nos quedó por hacer. CARPE DIEM.

La muerte es segura, la vida no

Hace ya tiempo escuche la noticia de que un joven granadino, descontento con su vida, dejo este mundo en unos pocos segundos. Su vida como la nuestra tiene el mismo valor, por lo que yo me realice la siguiente pregunta: ¿La vida nos pertenece solo a nosotros o también a los que nos están rodeando?.Quiero relacionar el concepto de vida con la muerte ya que estos dos factores son opuestos entre sí pero llevan algo en común.
Nuestra vida nos puede resultar placentera, llena de oportunidades, en un estado de bienestar pero quién forma ese estado, ¿TÚ o los demás ? 

Por otro lado, la muerte en definición no la podemos resumir en dos líneas,ya que es una experiencia que nadie puede resumirnos o trasmitirnos. En ocasiones , la cara de alguien, exhibe como es su VIDA pero no nos muestra cuando le va a llegar su MOMENTO. La muerte es algo tuyo y esporádico, que nadie puede predecir. Solo ocurre y punto. Nos puede invadir de miedo no saber con exactitud cuando termina este ciclo, porque motivo acontece o simplemente por ser una incógnita no resuelta. 
Una disertación sin preguntas no es un verdadera disertación por lo que ahí va la verdadera reflexión sobre mi concepto de MUERTE ¿Hay que tenerle respeto a la muerte o tratarla como un terror que nos invade por dentro? Según Machado:

"La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos".

Nuestro punto de vista al que estamos acostumbrados es que la muerte sea un tema tabú .
La MUERTE de una persona te puede trasmitir emociones, hacerte pensar sobre el mas allá o cuando va a llegar tu hora, pero ¿Alguien se ha preguntado si hay un mas allá?
En la cultura maya, la muerte no es algo que causa miedo, porque no significa para ellos el fin de su existencia, sino más bien, un cambio de estado donde lo material se vuelve algo enérgico para ubicarse en el mismo espacio pero en otra dimensión, donde sólo pueden trasladarse cuando se experimenta la muerte. Para esta cultura, el momento CONCEPCIÓN del ser no es el inicio de la vida, más bien, es una nueva forma de dar continuidad a un ciclo de vida, alguien que viene para servir, luego morir, pero seguir viviendo y así sucesivamente. 

Ellos lo viven así, es otro punto de vista diferente, pero con estas dos concepciones de muerte nos lleva a una pregunta concreta ¿Tenemos alma? El alma se puede relacionar con el concepto católico de espíritu, lo que nos lleva a relacionarlo con otra CONCEPCIÓN de muerte. Es aquello que se encuentra en los seres vivos y gracias a ello somos capaces de realizar actividades vitales y se diferencian de los seres puramente inertes pero ¿Cómo sabemos si tenemos alma?. No se sabe, ni se siente. Solo se tiene. Analicemos la siguiente frase:

"Un soplo, aliento o hálito, equivalente a la respiración; cuando falta tal aliento, el individuo muere".

El último aliento puede conducir a un nuevo ciclo de tu vida-alma , otra dimensión u otro mundo pero lo que si sé es que en esta vida no hay que entenderla,hay que aprovecharla y vivirla.






viernes, 19 de octubre de 2012

¿Algo más allá de la muerte?

Algo que siempre me he preguntado, quizás tenga respuesta o quizás no la tenga, pero ¿existe  algo más allá de la muerte? ¿podríamos tener una vida más sin nuestros seres queridos?

La muerte para mi es eso de lo que siempre he dudado, de lo que a veces pienso y tengo miedo, pero realmente, ¿debería tener ese miedo? Bien, algunas personas lo tienen, otras ni siquiera le dan la mínima importancia a esa palabra, piensan que es algo que les llega a todos sin más ni menos, que nuestras almas mueren con nuestro cuerpo, pero no, yo no pienso así. Pienso que ante todo ese miedo y duda dentro de mí hay un algo que a la vez hace que tenga esa gran curiosidad, que me quite todo el temor y esa duda. Es la seguridad de que más allá de nuestra muerte hay otra vida. Una vida que no es ni mejor ni peor, ni más larga ni más corta, simplemente eterna.

Haciéndome más preguntas, ¿es la vida eterna? Desde mi punto de vista sí.
Esto no quiere decir, que porque nuestro cuerpo muera, nuestra alma también. El  alma es algo que esta dentro de nosotros, en la que a lo largo de cada una de nuestras experiencias personales, nuestros recuerdos, nuestras mayores y menores vivencias, está todo almacenado. Nuestro cuerpo se puede ir, pero nuestro interior no. El interior, algo que nos va a acompañar siempre, que nunca se va a separar de nosotros.

Cuando era pequeña, otra de mis mayores preguntas y sigue siéndola es: ¿puede la muerte hacer que olvides todo?¿que las personas que te han rodeado siempre se olviden de ti?¿es eso posible? No sabría responder con seguridad, pero con mis propias palabras, diría que desde un principio una persona que nunca se a hecho preguntas sobre la muerte, una persona que como  ya decía, pone el mínimo interés en ello, no podría saber nunca dónde,  cómo y cuándo acabaría y acabará su vida. Este tipo de personas, en mi opinión, no tienen ningún lugar de destino en el que puedan estar seguros de ellos mismos, de tener esa seguridad que una persona que sepa que  detrás de su muerte hay otra vida, un vida nueva.Quién sabe si estás personas llegarán más allá, quién sabe si se quedarán a mitad del camino...

Como última opinión, creo que nunca nadie sabrá lo que hay tras la muerte, esta muerte que ahora, al pensarlo, nos llena de dudas por dentro, nos da a pensar miles de preguntas sin una respuesta y hace que podamos suponer unos hechos que nadie sabe si ocurrirán o se desvanecerán.

PUNTO Y FINAL

La muerte, ese algo que llega en cualquier momento, quizás en un momento esperado o quizás no, pero antes o después llega, llega de repente, sin avisar, llega y te lleva con ella. Siempre me he preguntado ¿dónde arrastrará la muerte todo aquello que encuentra? Hay gente que piensa que la muerte es solo el principio de una larga historia, pero otros muchos piensan que es el final, que cuando te topas con ella de frente, todo se acaba, todo lo vivido se anula, los recuerdos se desintegran, las emociones desaparecen… ¿Quién sabe si la muerte es un principio o un final? Yo soy de las que piensan que para saber algo con certeza hay que experimentarlo, pero en este caso, eso viene siendo imposible.

Hace años, la muerte era algo de la vida cotidiana, algo cercano, se veía como algo que llegaba, sin más, en cualquier momento, y arrastraba con ella a cualquiera, a cualquier amigo, familiar, conocido o incluso a uno mismo, la muerte se vivía más de cerca por así decirlo. Con el paso de los años la muerte se ha ido convirtiendo en un tema tabú para la mayoría de la gente, ya ni siquiera se vela a un difunto en el mismo sitio donde ha pasado toda o el mayor tiempo de su vida, ni siquiera eso, ahora la muerte es como algo distante por así decirlo, se intenta esquivar y tener el menor contacto posible con ella. Mi pregunta es ¿por qué? Quizás nos intentamos alejar de ella, ya que la vemos lejana, o quizás simplemente sea por miedo. Miedo a que cuando menos te lo esperas, la muerte te visita, y te lleva, miedo a no poder despedirte de toda esa gente a la que le debes sonrisas y lagrimas, triunfos y fracasos, miedo a no poder dar un último paseo por la orilla del mar, o escuchar una sola vez esa canción que tanto te gusta, miedo a no poder dar un último abrazo, miedo a no poder respirar aire fresco de nuevo, miedo a no volver a ver un rayo de luz, miedo a no volver a sentir calor o frio, tristeza o alegría, miedo a no volver a poder expresarte, hablar, gritar, correr, miedo a dejar de ser tu, miedo a que llegue el final. Pienso que todo el mundo siente miedo por la muerte, ya que no la conocemos, no sabemos que hay después, o si ni siquiera hay un después.

Si me pidiesen una definición de muerte, no sabría darla con exactitud, pero una forma de definirla podría ser: la muerte, ese algo que te arranca de la vida. Te arranca de la vida, y de todo, porque la vida es lo único que tenemos. No me hago la idea de cómo será ese encuentro; bueno, ni como, ni cuando, quizás llegue antes de lo que uno espera, por eso pienso que ya que no sabemos lo que pasará, debemos aprovechar día a día, minuto a minuto, que lo que se pueda hacer hoy, no se deje para mañana, que cuando hagan algo por nosotros, lo agradezcamos en el momento, porque no se sabe si mañana o unas horas después será tarde, que demos todo por nuestra gente, que demostremos nuestro afecto hacía ellos, que demos abrazos sin motivo, que nos hagamos notar; que arriesgar, no es malo, es atreverse, es lanzarse, es experimentar, es vivir, arriesgar no siempre conlleva a darte un golpe, arriesgar conlleva a vivir cosas nuevas, a descubrir cosas que si no das ese paso no descubrirás jamás, arriesgar te llena de emociones.  Y las emociones al fin y al cabo es lo que nos mueve, de lo que estamos repletos, lo que nunca cesa. Mejor dicho, lo que no cesa hasta que llega la muerte, es decir, lo más duradero en un ser, lo último en desaparecer, pero que al fin y al cabo, como todo, acaba desapareciendo, ya que la muerte es imposible de esquivar, te atrapa, a ti, y al resto de seres, te lleva, y desapareces, desapareces por una parte, porque tu recuerdo puede que perdure años en mente de quien ha estado contigo, de ese al que sin motivo un día diste un abrazo y dijiste todo lo que te importaba sin venir a cuento. Y si, los detalles marcan la diferencia, y un simple detalle puede hacer que te marques en alguien, que no te olviden, y así aunque la muerte te lleve una y mil veces, de alguna forma seguirás estando presente, y que mejor estarlo para esa gente que estuvo contigo todo el tiempo, toda tu vida

lunes, 15 de octubre de 2012

La muerte para empezar

 

"Recuerdo muy bien la primera vez que comprendí de veras que antes o después tenía que morirme. Debía andar por los diez años, nueve quizá, eran casi las once de una noche cualquiera y estaba ya acostado. Mis dos hermanos, que dormían conmigo en el mismo cuarto, roncaban apaciblemente. En la habitación contigua mis padres charlaban sin estridencias mientras se desvestían y mi madre había puesto la radio que dejaría sonar hasta tarde, para prevenir mis espantos nocturnos. De pronto me senté a oscuras en la cama: ¡yo también iba a morirme!, ¡era lo que me tocaba, lo que irremediablemente me correspondía!, ¡no había escapatoria! No sólo tendría que soportar la muerte de mis dos abuelas y de mi querido abuelo, así como la de mis padres, sino que yo, yo mismo, no iba a tener más remedio que morirme. ¡Qué cosa tan rara y terrible, tan peligrosa, tan incomprensible, pero sobre todo qué cosa tan irremediablemente personal.
A los diez años cree uno que todas las cosas importantes sólo les pueden pasar a los mayores: repentinamente se me reveló la primera gran cosa importante -de hecho, la más importante de todas que sin duda ninguna me iba a pasar a mí. Iba a morirme, naturalmente dentro de muchos, muchísimos años, después de que se hubieran muerto mis seres queridos (todos menos mis hermanos, más pequeños que yo y que por tanto me sobrevivirían), pero de todas formas iba a morirme. Iba a morirme yo, a pesar de ser yo. La muerte ya no era un asunto ajeno, un problema de otros, ni tampoco una ley general que me alcanzaría cuando fuese mayor, es decir: cuando fuese otro. Porque también me di cuenta entonces de que cuando llegase mi muerte seguiría siendo yo, tan yo mismo como ahora que me daba cuenta de ello. Yo había de ser el protagonista de la verdadera muerte, la más auténtica e importante, la muerte de la que todas las demás muertes no serían más que ensayos dolorosos. ¡Mi muerte, la de mi yo! ¡No la muerte de los «tú», por queridos que fueran, sino la muerte del único «yo» que conocía personalmente! Claro que sucedería dentro de mucho tiempo pero... ¿no me estaba pasando en cierto sentido ya? ¿No era el darme cuenta de que iba a morirme -yo, yo mismo- también parte de la propia muerte, esa cosa tan importante que, a pesar de ser todavía un niño, me estaba pasando ahora a mí mismo y a nadie más?
Estoy seguro de que fue en ese momento cuando por fin empecé a pensar. Es decir, cuando comprendí la diferencia entre aprender o repetir pensamientos ajenos y tener un pensamiento verdaderamente mío un pensamiento que me comprometiera personalmente, no un pensamiento alquilado o prestado como la bicicleta que te dejan para dar un paseo. Un pensamiento que se apoderaba de mí mucho más de lo que yo podía apoderarme de él. Un pensamiento del que no podía subirme o bajarme a voluntad, un pensamiento con el que no sabía qué hacer pero que resultaba evidente que me urgía a hacer algo, porque no era posible pasarlo por alto. Aunque todavía conservaba sin crítica las creencias religiosas de mi educación piadosa, no me parecieron ni por un momento alivios de la certeza de la muerte. Uno o dos años antes había visto ya mi primer cadáver, por sorpresa (¡y qué sorpresa!): un hermano lego recién fallecido expuesto en el atrio de la iglesia de los jesuitas de la calle Garibay de San Sebastián, donde mi familia y yo oíamos la misa dominical. Parecía una estatua cerúlea, como los Cristos yacentes que había visto en algunos altares, pero con la di-ferencia de que yo sabía que antes estaba vivo y ahora ya no. «Se ha ido al cielo», me dijo mi madre, algo incómoda por un espectáculo que sin duda me hubiese ahorrado de buena gana. Y yo pensé: «Bueno, estará en el cielo, pero también está aquí, muerto. Lo que desde luego no está es vivo en ninguna parte. A lo mejor estar en el cielo es mejor que estar vivo, pero no es lo mismo. Vivir se vive en este mundo, con un cuerpo que habla y anda, rodeado de gente como uno, no entre los espíritus... por estupendo que sea ser espíritu. Los espíritus también están muertos, también han tenido que padecer la muerte extraña y horrible, aún la padecen». Y así, a partir de la revelación de mi muerte impensable, empecé a pensar".
FERNANDO SAVATER: Las preguntas de la vida