hacía ya 5 meses que su relación no era igual con sus padres, él no era un niño problemático, nunca se habia metido el un lío gordo, y sin razón aparente la sensación que tenía en su casa era de que sobraba, que nadie le echariía en falta si no estuviese, ni en su casa ni en ningún sitio, tenía varios amigos con los que se llevaba bien pero tenía la sensación de que a nadie le importaba, quería cambiar aquella situación y no sabía como.
Necesitaba que todo estuviera como antes, que no hubiera broncas sin sentido diarias enfocadas en él, no sentir que tenía la culpa de todos los problemas que pasaban por su familia en aquel momento, necesitaba sentir que les importaba a sus padres, a los que en ese momento ni reconocía cuando le decían dos o tres veces cada día: "eres un inutil, no sirves para nada" nunca hacía nada bien, nada les agradaba como antes, lo que él necesitaba, y pronto, era un abrazo, de esos que te hacen saber que todo va a ir bien y que solo es una racha y que queda muchisimas cosas buenas en la vida por delante.
Nadie le daba ese abrazo y a Dani se le estaban agotando las esperanzas, que según había oído es lo último que se pierde, pero ¿ qué más puedes perder, cuando no tienes nada que merezca la pena, cuando has perdido la razon de tu existencia? ¿ qué mas puedes perder cuando te has perdido a ti mismo?
Dani seguía buscando soluciones a una situación psicológica que un chico de 17 años no conseguía entender, pero no buscaba soluciones para que no siguieran haciéndole daño, le daba igual, era una situación que ya tenía asumida, la solución que él necesitaba era para que sus padres aprendiesen a apreciar lo que tenían, no quería luchar más asique tomó una decisión, posiblemente, el mayor error del resto de su vida.
Eran las 3 de la mañana, la hora en la que el diablo de apodera de las almas, no tenía muy claro cómo iba a acabar, pero le daba igual, si de todas formas, ¿a quién le importaba? a él no. Todos estaban dormidos menos el, tenía la mente en blanco mientras sacaba una cuchilla de su sacapuntas, seguidamente se hizo un corte largo y profundo, vertical en la muñeca, no quería sufrir más una situación que daba por perdida asique saltó por la ventana de su piso y solo se escuchó un golpe seco que despertó a sus padres del sueño.
Dicen que hay veces que necesitamos perder algo para darnos cuenta de lo que significaba para nosotros, pero ¿hace falta perder una persona para dejar de hundirla psicológicamente? Hay personas que no suelen ponerse en el lugar de los demás y dicen y hacen cosas sin pensar en las consecuencias. Siempre he pensado que no deberíamos tratar a nadie como no queremos que nos traten e incluso cuando nos traten mal, ser positivos y no caer en una indefensión aprendida, el autoestima es lo que nos mantiene con vida, pero cuando poco a poco, golpe a golpe, nos la quitan lo único que podemos hacer es ser positivos y tratar de recuperarla.
Nunca nos paramos a pensar en qué personas de nuestro alrededor necesitan ese abrazo o nunca lo damos, pero hay veces que un abrazo salva una vida a punto de extinguirse, hay veces que la solución a nuestro problema, es encontrarse a uno mismo.
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domingo, 19 de mayo de 2013
domingo, 18 de noviembre de 2012
Una lucha de por vida.
"el corazón tiene razones que la razón desconoce" ¿por qué diría esta frase Blas Pascal? Lo más seguro es que estuviera enamorado, que conociera el significado del amor, del enamoramiento y esto le tuvo que llevar a situaciones en las que nuestros sentimientos y nuestro sentido de la lógica se separan y necesitamos hacer caso a los sentimientos aunque esto provoque que nuestras acciones carezcan de lógica.
Siempre ha habido una lucha entre el Corazón y la Razón. Hay veces que nos sentimos fuertes porque pensamos que hemos superado una situación que en algún momento nos desesperaba, nos llevaba a pasar noches en vela, angustiados y aturdidos con pensamientos que desearíamos que no estuvieran ahí, pero poco a poco lo vamos olvidando y pensamos que somos personas fuertes, que el tiempo todo lo cura, pero ¿y cuando no es así? Cuando un buen día te encuentras de nuevo cara a cara con todos esos sentimientos, con la persona que te los provocaba y a quien pensabas haber olvidado, si, eso pensabas, entonces la Razón te dice:
"¡Otra vez no! ¿O acaso no te acuerdas el tiempo que te costó volver a ponerte en pie? ¿o no te acuerdas de esas noches sin dormir, de esos desvelos y angustias, de tus días vacíos, de tus noches sin estrellas?. ¿Quieres realmente volver a vivir todo eso o ahora que estas ya de pié no sería mejor encontrar otros caminos? Porque sinceramente amores no te faltan, tienes la capacidad de enamorar a quien quieras, y te vas a hacer problema de alguien que en realidad, no sabes si te quiere, no sabes si te engaña?...
¡Piensa! ¡No te equivoques! una vez creíste tocar el cielo con las manos y en un momento caíste hasta lo más profundo del infierno, ¿Crees que vale la pena? Haz lo que te digo, no existen los amores eternos, y seguramente todo eso lo que te va a hacer es ilusionarte y volverte a hacer daño."
Entonces, el Corazón aturdido por las palabras de la Razón, se queda sin palabras, pero después de un rato pensando, cuando la Razón creía tener la partida ganada el Corazón replica:
"No sé si tus palabras son del todo ciertas, pero sé que tampoco son del todo equivocadas: No es lo mismo pensar que sentir, no es lo mismo razonar que hacer las cosas impulsivamente, porque los que piensan son aquellos que nunca se arriesgan, y pobre de aquel que no esté dispuesto una vez en su vida a perderlo todo por la persona que ama, pobre de aquel que no esté dispuesto a olvidar porque nunca será perdonado, pobre de aquel que está tan ciego y vacío que no es capaz de dejar de lado todos los problemas de la vida por amor... Pobre de quien teniendo delante el amor de su vida, no es capaz de quitarse la careta y sentir..."
La verdad es que nunca sabremos qué pesa más si el Corazón o la Razón, lo que si podemos tener claro es que quien se enamora es el Corazón y no la Razón. Y sin mediar palabra, el corazón escoge su propio camino y va tras el amor...
Siempre ha habido una lucha entre el Corazón y la Razón. Hay veces que nos sentimos fuertes porque pensamos que hemos superado una situación que en algún momento nos desesperaba, nos llevaba a pasar noches en vela, angustiados y aturdidos con pensamientos que desearíamos que no estuvieran ahí, pero poco a poco lo vamos olvidando y pensamos que somos personas fuertes, que el tiempo todo lo cura, pero ¿y cuando no es así? Cuando un buen día te encuentras de nuevo cara a cara con todos esos sentimientos, con la persona que te los provocaba y a quien pensabas haber olvidado, si, eso pensabas, entonces la Razón te dice:
"¡Otra vez no! ¿O acaso no te acuerdas el tiempo que te costó volver a ponerte en pie? ¿o no te acuerdas de esas noches sin dormir, de esos desvelos y angustias, de tus días vacíos, de tus noches sin estrellas?. ¿Quieres realmente volver a vivir todo eso o ahora que estas ya de pié no sería mejor encontrar otros caminos? Porque sinceramente amores no te faltan, tienes la capacidad de enamorar a quien quieras, y te vas a hacer problema de alguien que en realidad, no sabes si te quiere, no sabes si te engaña?...
¡Piensa! ¡No te equivoques! una vez creíste tocar el cielo con las manos y en un momento caíste hasta lo más profundo del infierno, ¿Crees que vale la pena? Haz lo que te digo, no existen los amores eternos, y seguramente todo eso lo que te va a hacer es ilusionarte y volverte a hacer daño."
Entonces, el Corazón aturdido por las palabras de la Razón, se queda sin palabras, pero después de un rato pensando, cuando la Razón creía tener la partida ganada el Corazón replica:
"No sé si tus palabras son del todo ciertas, pero sé que tampoco son del todo equivocadas: No es lo mismo pensar que sentir, no es lo mismo razonar que hacer las cosas impulsivamente, porque los que piensan son aquellos que nunca se arriesgan, y pobre de aquel que no esté dispuesto una vez en su vida a perderlo todo por la persona que ama, pobre de aquel que no esté dispuesto a olvidar porque nunca será perdonado, pobre de aquel que está tan ciego y vacío que no es capaz de dejar de lado todos los problemas de la vida por amor... Pobre de quien teniendo delante el amor de su vida, no es capaz de quitarse la careta y sentir..."
La verdad es que nunca sabremos qué pesa más si el Corazón o la Razón, lo que si podemos tener claro es que quien se enamora es el Corazón y no la Razón. Y sin mediar palabra, el corazón escoge su propio camino y va tras el amor...
domingo, 21 de octubre de 2012
LA ETERNIDAD DE LA VIDA ESTÁ EN EL RECUERDO.
La muerte forma parte de la vida, no seria vida si no muriéramos, si no hubiera un final, porque sí, la muerte es un final, es el final de la vida aunque no tiene por que ser definitivo, puede que haya algo después que no conocemos; Aunque alomejor no es un final sino un tránsito entre dos realidades diferentes, entre dos vidas, quién sabe... Desde un enfoque religioso la muerte es un paso para ir al “cielo” o al “infierno” pero , ¿y si esta vida fuera el infierno de otro mundo? entonces la muerte ¿qué sería? puede que fuera
una forma de salir del “infierno” que es esta vida para algunos, seguramente por eso hay gente que desea la muerte, que prefieren evadirse de esta vida con la esperanza de que su infierno acabe ahí, en unos segundos de sufrimiento. Es muy triste pensar que todos o casi todos sufrimos antes de morir, da miedo. Aunque enfocándolo de otra manera diferente: si la vida es una etapa la muerte significa que lo hemos superado, cada uno tiene su momento, ese momento está escrito por el destino y dependiendo de como escojamos nuestro destino podemos modificar nuestra muerte pero al final se quedará en eso, muerte.
Normalmente nos cuesta asimilarla cuando se trata de algún ser querido, nos refugiamos pensando que “siguen vivos en nuestros corazones” y quizás sea así, puede que no nos muramos del todo hasta que no quede nadie que se acuerde de nosotros porque el alma o el recuerdo de alguien vive mucho mas que el cuerpo. Las personas que tienen como creencia religiosa que la vida no acaba en la muerte relativizan mas los problemas de esta vida que las personas que viven estresadas porque se nos acaba el tiempo. Quizás somos inmortales porque es casi imposible que absolutamente nadie nos tenga en su recuerdo, que nadie lamente que físicamente no estemos en este mundo; aun así en realidad todos en el fondo sabemos que esa persona solo es un recuerdo, que ha muerto y no va a volver, que en realidad no vamos a volver a estar con ella, ni siquiera cuando nosotros mismos muramos. Por alguna razón seguimos dando un trato de vivos a los muertos, dedicándoles días como el Día de todos los santos, llevando flores al lugar donde están sus cuerpos, etc. Son cosas que no nos planteamos pero en realidad significan que no hemos asimilado esas muertes, que no nos damos cuenta de que esas personas o cuerpos o almas o lo que sean no saben que hacemos eso por ellos, es decir, en realidad no lo hacemos por ellos sino por nosotros mismos, por tener un algo en lo que apoyarnos.
En definitiva, la muerte no es quien se va sino quien se olvida.
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Muerte,
Recuerdos
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