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domingo, 18 de noviembre de 2012

¿Hasta que punto estoy segura de lo que sé?

Quiero dar respuesta a mil preguntas sobre mí misma,sobre los demás,sobre el mundo...tengo muchas preguntas acerca de la vida,pero una antecedente a todas ellas, ¿como contestarlas?
Pregunto lo que no sé, lo que aun no sé, lo que quizás nunca sepa.Y me pregunto:¿de dónde puedo darme una respuesta más o menos válida?
Las preguntas nacen del puro saber del hombre, porque sino supiera nada o no creyese al menos saber algo, no podría hacérselas.
Pregunto desde lo que sé o creo saber, porque me parece dudoso, incompleto. La mayoría de mis conocimientos provienen de fuentes superiores a mí.Mi padre me enseñó que es bueno lavarse los dientes.
Otras cosas las sé porque las he estudiado.Sé que la capital de Andalucía es Sevilla.
Pero muchas otras las sé por experiencia propia. He podido comprobar que el agua moja y que el fuego quema.
La propia experiencia me ha enseñado que puedo sentir,padecer,gozar,sufrir,dormir y tal vez soñar.
Ahora bien, ¿hasta que punto estoy segura de lo que sé?desde luego no todo me lo creo con el mismo grado de certeza.Pensándolo bien, cada una de ellas puede crearme dudas.Creerme lo que dicen los demás tampoco creo que sea lo correcto,podrían querer engañarme o ellos mismos estar equivocados.También las materias de estudio no son del todo fiables,muchas de las cosas que estudié de pequeña,ahora se explican de otro modo,las ciencias cambian,se rechazan antiguas leyes antes consideradas verdaderas.A este ejercicio de buscar y comprobar argumentos antes de aceptarlos como buenos,es lo que se llama usar la razón.
La razón es lo que tenemos los seres humanos y que nos diferencia de los animales.Es lo que nos permite relacionar unas cosas con otras,adquirir nuevos conocimientos,hacernos preguntas.
Por medio de ella podemos demostrar lo verdadero,nos permite expresar nuestros sentimientos.
Pero, las preguntas más importantes del ser humano,no las da la razón,las responde la voz de la experiencia y el corazón a través de las emociones.Porque el corazón tiene razones que la razón no entiende.
El mayor aprendizaje se hace con la vida misma,con la experiencia de vida.
Pero, ¿quién nos dice que es lo correcto?¿dónde puedo buscar las mejores respuestas?
Como hombres debemos de buscar o desarrollar la capacidad de ser convencidos por aquella fuente que creamos que nos da las mejores razones,venga de donde venga.

Un incesante pulso entre cabeza y corazón


“El corazón tiene razones que la razón no entiende”


Es complicada la relación entre la razón y el corazón, no sólo se contradicen, si no que la mayoría de las veces se enfrentan. Es como si hicieran un pulso cabeza y corazón ante casi todas las situaciones de nuestra vida, que nos marcan caminos totalmente distintos. Pero a veces pueden llegar a ser tan opuestos que se acaban complementando.

Muchas veces lo que en tu corazón parece correcto no lo es para la ley o las convenciones sociales. Por ejemplo, una persona que no tiene para comer roba en una tienda una barra de pan para su familia, seguramente tu corazón te diga que es normal que lo haga, pero según la ley esa actitud es ilegal. Porque nuestro corazón nos dicta que todos tenemos derecho a la vida, a tener cubiertas las necesidades básicas para las personas. Pero para la razón eso es ilegal porque hay que tener unas normas establecidas en una sociedad, un hombre no puede coger de una tienda un objeto e irse sin pagar porque eso les  ha costado un esfuerzo a otros.

En la película de Los Chicos del Coro utilizan como método educativo el conocido “acción-reacción”. En primera instancia parece un principio justo: “el que la hace la paga”. Y, por  desgracia, en ocasiones es el más rápido para resolver una  situación. Sin embargo, no es el único posible y además tampoco es el mejor.

Los sentimientos son algo tan abstracto que cuesta buscar una definición exacta para explicarlos, pero la razón es mucho más fácil de definir, pero ésta no puede decirnos con claridad qué es lo que sentimos y muchas veces, el porqué.

Puede llegar a ser muy desesperante no saber explicar qué es lo que sentimos, pues los sentimientos como el amor, la felicidad, o cualquier otro, los sentimos cada uno a nuestra manera. Y también los expresamos de manera distinta, somos muy difíciles a la hora de hablar de ellos.

Un mundo sin razón no sería bueno, acabaría dominado por la locura de los sentimientos, sería demasiado impulsivo. Pero sin un toque de locura tampoco sería bueno, pues al fin y al cabo todos tenemos un poco de locura en nuestro interior.

Siempre he pensado que cuando nuestro corazón nos dice algo, tiene muchas razones para llevar la razón y muchas veces más que la propia razón en sí. Es muy difícil de llevarle la contraria a la razón, pero más difícil es negar al corazón lo que sientes de verdad.


La vida, una constante lucha entre el corazón y la razón


Los sentimientos, ese algo que no puede ni verse ni describirse, que cada uno los vemos de forma distinta, algo abstracto, tan grande, que nos llena, nos llena porque estamos repletos de ellos, son lo primero en aparecer y lo último en perderse en un ser vivo.
Somos dueños de nuestras acciones incluso a veces podemos manejar nuestros pensamientos, pero nunca llegaremos a ser dueños de nuestros sentimientos. Es por esto que el corazón y la razón son dos mundos diferentes, dos términos muy complejos, inexplicables, que todos somos conscientes de que tenemos pero nadie sería capaz de describirlos.

La razón explica todo lo que nos pasa, todo lo que pensamos, lo explica todo, nos hace razonar, darnos cuenta de las cosas, nos hace pensar, pero nunca puede llegar a explicar lo que siente nuestro corazón. La razón y el corazón son como dos pequeños mundos metidos en un mismo cuerpo, dos mundos en un ser. Y aquí algo que ha dado quebraderos de cabeza durante miles de años ¿debemos guiarnos por lo que dice nuestra cabeza, o por lo que siente en el corazón? Puedes estar seguro de algo, tener una idea firme, pero de repente el corazón puede dar un vuelco, hacer que te plantees ese algo, un sentimiento llega, llega y se lleva con el todas las ideas que creías tener tan claras, haciéndote pensar si en realidad son buenas o no, generándote duda y haciendo darte cuenta de que no lo tenias tan claro, de que nada es tan sencillo, puedes pensar algo pero sentir lo contrario. Yo siempre he sido fiel a lo que ha dicho mi corazón, podemos pensar algo, y que de repente por influencias externas, por lo que ves, o dicen los demás, esa idea cambie por completo, sin embargo, si sientes algo, por mucho que te digan, hagan, o intenten hacértelo ver de otra forma, no podrás cambiarlo, los sentimientos son únicos, inamovibles y muy diferentes en cada persona, es por esto que no pueden describirse. No pueden describirse, pero si expresarse, y cada uno tiene una forma muy diferente, una forma propia de hacerlo.

Solemos dejarnos guiar por los demás, siempre andamos pendientes de qué dirán, porque al fin y al cabo nuestra vida se basa en eso, en las relaciones, no podríamos vivir solos, sin nadie. Siempre ha existido un modelo ideal de las cosas, la chica perfecta, el chico perfecto, el lugar perfecto, incluso un modelo de vida perfecta, pero tú puedes tener enfrente a alguien, alguien casi perfecto, ya que para mí, la perfección no existe, y pensar que es alguien ideal, pero aquí es cuando actúa el corazón, si a ti esa persona no te llena, no te hace sentir, todo lo anterior no sirve de nada, los pensamientos inmediatamente se anulan y dejas de ver a ese alguien tan perfecto.  Mi conclusión es que si algo no te llena, no te hace sentir, no vale la pena por mucho que tu cabeza diga. Hay una frase que explica esto a la perfección ‘el corazón tiene razones que la razón no entiende’ ya que el corazón y los sentimientos son los protagonistas en cualquier persona.
Hay personas que dicen que cada uno es dueño de sus sentimientos pero yo pienso que es imposible dominarlos, tú puedes ser dueño de tu mente, puedes hacer cambiar tus pensamientos, pero tus sentimientos son imposibles de dominar.

La vida es una lucha constante entre la razón y el corazón, las dos son imprescindibles pero pienso que el corazón siempre ha llevado las riendas, siempre ha ido por delante, siempre ha tenido un papel más importante, ya que es el que nos hace sentir, sentir mal o bien, pero sentir. Y al fin y al cabo eso es lo que nos hace avanzar, e ir creciendo como personas, los sentimientos, ya que no existe nadie que no los tenga, nadie al que no le afecten las cosas, nadie que no sienta.



¿Corazón o razón? Las dos nos hacen ser como somos, se complementan, y se hacen una sola aunque para mí una tenga más peso que la otra, si la que tiene menos peso faltase, la otra estaría incompleta, cojearía. Siempre se ha dicho que la unión hace la fuerza, y creo que esto es un claro ejemplo ¿Qué sería de nosotros sin razón o sin corazón? 

Una lucha de por vida.

"el corazón tiene razones que la razón desconoce" ¿por qué diría esta frase Blas Pascal? Lo más seguro es que estuviera enamorado, que conociera el significado del amor, del enamoramiento y esto le tuvo que llevar a situaciones en las que nuestros sentimientos y nuestro sentido de la lógica se separan y necesitamos hacer caso a los sentimientos aunque esto provoque que nuestras acciones carezcan de lógica.

 Siempre ha habido una lucha entre el Corazón y la Razón. Hay veces que nos sentimos fuertes porque pensamos que hemos superado una situación que en algún momento nos desesperaba, nos llevaba a pasar noches en vela, angustiados y aturdidos con pensamientos que desearíamos que no estuvieran ahí, pero poco a poco lo vamos olvidando y pensamos que somos personas fuertes, que el tiempo todo lo cura, pero ¿y cuando no es así? Cuando un buen día te encuentras de nuevo cara a cara con todos esos sentimientos, con la persona que te los provocaba y a quien pensabas haber olvidado, si, eso pensabas, entonces la Razón te dice:

"¡Otra vez no! ¿O acaso no te acuerdas el tiempo que te costó volver a ponerte en pie? ¿o no te acuerdas de esas noches sin dormir, de esos desvelos y angustias, de tus días vacíos, de tus noches sin estrellas?. ¿Quieres realmente volver a vivir todo eso o ahora que estas ya de pié no sería mejor encontrar otros caminos? Porque sinceramente amores no te faltan, tienes la capacidad de enamorar a quien quieras, y te vas a hacer problema de alguien que en realidad, no sabes si te quiere, no sabes si te engaña?...

¡Piensa! ¡No te equivoques! una vez creíste tocar el cielo con las manos y en un momento caíste hasta lo más profundo del infierno, ¿Crees que vale la pena? Haz lo que te digo, no existen los amores eternos, y seguramente todo eso lo que te va a hacer es ilusionarte y volverte a hacer daño."


Entonces, el Corazón aturdido por las palabras de la Razón, se queda sin palabras, pero después de un rato pensando, cuando la Razón creía tener la partida ganada el Corazón replica:

"No sé si tus palabras son del todo ciertas, pero sé que tampoco son del todo equivocadas: No es lo mismo pensar que sentir, no es lo mismo razonar que hacer las cosas impulsivamente, porque los que piensan son aquellos que nunca se arriesgan, y pobre de aquel que no esté dispuesto una vez en su vida a perderlo todo por la persona que ama, pobre de aquel que no esté dispuesto a olvidar porque nunca será perdonado, pobre de aquel que está tan ciego y vacío que no es capaz de dejar de lado todos los problemas de la vida por amor... Pobre de quien teniendo delante el amor de su vida, no es capaz de quitarse la careta y sentir..." 

La verdad es que nunca sabremos qué pesa más si el Corazón o la Razón, lo que si podemos tener claro es que quien se enamora es el Corazón y no la Razón. Y sin mediar palabra, el corazón escoge su propio camino y va tras el amor...

sábado, 17 de noviembre de 2012

UN POCO DE SUR Y UN POCO DE NORTE


“El corazón tiene razones que la razón no entiende”, a esta frase le podemos dar tantos y tantos significados que no se muy bien como cogerla. Nuestro comportamiento generalmente viene dado por 2 cosas, el corazón y la razón, completamente opuestas. Mientras que la razón es nuestra parte más coherente, responsable y madura, nuestro corazón es nuestro lado más sensible, sentimental y totalmente incoherente. 

¿Que pasaría si sólo nos comportásemos de forma coherente? ¿y si sólo le hiciéramos caso al corazón? La razón no entiende de sentimientos ni emociones, piensa en la forma más responsable y correcta de hacer las cosas sin importar como afecten a los sentimientos tanto nuestros como de las demás personas que nos rodean. Nuestros sentimientos son los que nos dan la personalidad que nos hacen únicos, diferentes a los demás. Si sólo nos comportásemos coherentemente, seríamos todos iguales, haciendo todos las mismas cosas correctas y viviendo en un monotonía insoportable. Sin embargo los sentimientos no siempre nos llevan por un camino de felicidad y alegría, todo en este mundo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. En la misma intensidad en la que podemos estar felices, podemos estar tristes, deprimidos o enfadados. Actuar teniendo en cuenta solo los sentimientos nos puede llevar a hacer cosas incoherentes o inmorales, cosas que la razón no entiende ni entenderá nunca. Por esta razón no podemos vivir en un mundo en el que las personas sólo se guíen por lo que sienten.

"TODOS NECESITAMOS UN POCO DE SUR PARA NO PERDER EL NORTE", me parece que es una frase que defiende a la perfección la idea de que el corazón y la razón se complementan, que no existe la una sin la otra, por eso cada persona de este mundo tiene un poco de las dos, la ración justa y necesaria, somos máquinas perfectas.

LOS SENTIMIENTOS NOS INVADEN

¿Sabemos expresar como nos sentimos? 

Es difícil creerlo, pero a veces no sabemos como nos sentimos. Somos personas, con un corazón lleno de  felicidad, amor, confianza, ira, tristeza...Nuestro corazón es como un puzzle de sentimientos, tiene mil piezas imposibles de juntar. Pararse a pensar en eso nos puede llevar tiempo, pero ¿que pasaría si no sintiésemos nada?¿y si nunca pensásemos en nada? 

A veces necesitamos estar solos, pensar un poco en nosotros y pensar en lo que realmente sentimos. En esos pequeños momentos de reflexión sobre uno mismo podemos encontrar muchas cosas. Podemos encontrar nuestra felicidad, nuestro punto fuerte, incluso el más débil. El problema es que nos cuesta por el hecho de dedicar tiempo a ello. 

Estamos en una edad complicada. En una edad en las que nos surgen preguntas diferentes a las preguntas de cuando eramos niños ¿por que? ¿cómo?, ahora son  preguntas más profundas ¿cómo será? ¿qué pasará? Ahora es cuando más preguntas nos hacemos, es el momento en el que empezamos a buscar en nuestro interior muchas cosas en las que tenemos interés, nos damos cuenta cada vez más rápido de las cosas y eso es porque hemos vivido experiencias y además es pronto, todavía nos queda mucho camino que recorrer.  

¿Es lo mismo la razón que el corazón? ¿Es lo mismo pensar que sentir? Desde mi punto de vista no. La razón piensa y pensar puede ser fácil. Pero sentir... Sentir no resulta tan fácil. El corazón siente y sentir es vivir. En cambio lo que la razón piensa si se puede razonar y razonar significa pararse. Una vez que te paras puedes empezar a sentir o no. 

A lo largo de nuestra vida vamos a aprender muchas cosas, vamos a vivir experiencias nuevas en las que aprenderemos de los errores y también de lo que no son errores. El corazón tiene razones: razones para existir, razones para reír, razones para llorar y muchas más . Todas las razones que el corazón tiene son difíciles de seguir. Son razones que a veces no se entienden, que no se pueden explicar y no sabes por qué . Ni si quiera la misma razón lo sabe. Y ahí es cuando todos nos paramos y comienzan las preguntas, las inquietudes y los agobios. 

<<Hay corazones de oro, de piedra, de león, de color negro, grandes, bondadosos, valientes, mezquinos, encogidos, henchidos de alegría, saltarines… Corazones que representan lo mejor y lo peor del ser humano>>


¿Seremos capaces algún día de descubrir todo lo que el corazón siente?