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domingo, 19 de mayo de 2013

Una vida que tiene millones de formas de vivirla



Al igual que un color, un sonido o un gesto se pueden interpretar de miles de formas distintas, la forma de ver la vida tiene un amplio campo de puntos de vista. La manera en la que nos tomemos la forma de afrontar problemas, de vivir nuestra vida es decisiva en nuestra felicidad o en nuestra calidad de vida. Por eso somos nosotros los que elegimos si ser luchadores, o un “ser inerte que dedica su vida a no hacer nada por ella”.

Y, ¿qué es lo que mueve a las personas a no dejarse vencer? La vida en sí es una batalla que tenemos que aprender a ganar, para ello tienes que saber cómo manejar tu vida y saber hacerte valer.


Pero muchas veces sin darnos cuenta aprendemos conductas que nos hacen parecer impotentes delante de cualquier situación en la vida, como por ejemplo, la indefensión aprendida.

Cuando me refiero al término de indefensión aprendida quiero decir que, el ser humano puede llegar a ser tan manipulador que puede convencer a cualquier persona exactamente igual de que es inferior a ella. ¿Cuántas miles de veces ha pasado eso en la vida normal?

Resulta muy curioso cómo una persona manipula a otra, pero es aún más curioso el por qué la otra persona se deja pisotear. Pero esta clase de problemas muchas veces se dan inconscientemente. El comportamiento de cualquier persona puede hacer que otra o un grupo de personas no pueda crecer.

La confianza en uno mismo es lo fundamental para poder vivir sin ataduras que te repriman. Una persona con confianza es capaz de plantarle cara a un problema, a luchar por un sueño, sin embargo, una persona sin confianza en sí misma, no reaccionaría de la misma manera. Esta persona se quedaría quieta, sin inmutarse, no levantaría ni un dedo. Es como si unas “cuerdas imaginarias” le prohibieran moverse de su sitio.

Por eso debemos andar siempre con la confianza puesta en nosotros, porque si andamos con miedo  nunca vamos a disfrutar de la vida, en resumen, carpe diem. La vida es algo que tenemos que disfrutar, y no podemos dejar que personas o cosas nos bloqueen, todo se basa en superación y en poder confiar en nosotros mismos, en nadie más, sólo en lo que llevamos dentro.

jueves, 25 de abril de 2013

La vida del toro, ¿cultura o humillación?

El arte del toreo ha sido y es desde muchos años atrás, la fuente más rica de cultura el España. El famoso Toro de Osborne es casi un símbolo en nuestro país. En España, en muchas fiestas propias de cada provincia como el Corpus Christi, se hacen corridas de toros como incentivo a la fiesta. Pero nosotros queremos reflexionar acerca de si es realmente necesario humillar, maltratar y por último matar a un animal bravo para que la gente disfrute de una fiesta.
Cultura o crueldad, arte o barbarie, el filósofo español Ortega y Gasset opinaba que no se podía conocer la historia de España sin tener en cuenta las corridas de toros. La generación de escritores y filósofos del 98 consideraba que eran un fiel signo de atraso para España mientras que en la generación del 27 mitificó la figura del torero. ¿Es cierto? Analicemos.

Puntos en contra de los toros:
-      - Viola los derechos de los animales.
-      - La gente disfruta viendo el sufrimiento de un animal, lo cual no es ético.
-      - Hay más formas de celebrar una fiesta que sacrificando cruelmente un animal.

Punto a favor:
-      - La vida del toro bravo es mejor que la de un toro de granja. Los toros bravos viven más en libertad que los de granja.

Nosotros nos posicionamos en contra de la forma de morir de un toro en el arte del toreo, aunque reconocemos que es mejor la vida que llevan estos toros de lidia frente a la vida de un toro en cautividad. Creemos que merece más la pena vivir menos pero una vida más cómoda, como los toro de lidia, y morir de la forma en la que mueren en las corridas, más que vivir en cautividad como pueda vivir un toro en una granja.

Artículos incumplidos:

Artículo No. 3
a) Ningún animal será sometido a malos tratos ni a actos crueles. 
b) Si es necesaria la muerte de un animal, ésta debe ser instantánea, indolora y no generadora de angustia.

Artículo No. 11
Todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida.

Artículo No. 13
b) Las escenas de violencia, en las cuales los animales son víctimas, deben ser prohibidas en el cine y en la televisión, salvo si ellas tienen como fin dar muestra de los atentados contra los derechos del animal.

Si la humanidad evoluciona en muchos aspectos, como por ejemplo, los derechos de la mujer, debería evolucionar también la mentalidad acerca del toreo. Aunque sea algo tradicional de España, a lo largo de los años se han ido perdiendo tradiciones que a nuestro parecer no veíamos adecuadas para respetar algunos derechos, y no por ello el nivel de cultura del país ha bajado. Sería una incongruencia hablar de evolución humana cuando seguimos estancados en el maltrato animal y disfrutamos viéndolo.

domingo, 17 de febrero de 2013

Una razón que nos deja un poco más cuerdos.


He de decir que no es fácil definir cosas abstractas, ni hablar sobre ellas. Porque te transmiten muchas cosas que sientes pero que no puedes explicar con exactitud. Cuando hablamos del término música no tiene una definición exacta. Sí, es el arte de combinar sonidos, de romper el silencio. Pero, es algo tan grande que cualquier definición se queda corta.

Muchas veces, en los momentos que encuentro para pensar libremente, me pregunto por qué nuestra mente tiende a profundizar en la letra de las canciones y sentir la música cuando estamos tristes o algún estado similar a éste, y sin embargo, cuando nos sentimos felices nos limitamos a sentirla de manera más superficial.

Es un lenguaje universal, con la peculiaridad de que todo el mundo tiene la capacidad de entenderlo. Quizá no todo el mundo lo entiende de la misma manera, pero sí entiende algo de ella. Es muy curioso el poder que tiene la música sobre nosotros, lo que influye en nuestras vidas sin darnos cuenta. En verdad, si no hubiera música habría muchas más razones por las que volverse loco.

La música puede dar nombre a lo innombrable sin palabras, con una simple melodía, y también puede comunicar lo desconocido. ¿A quién no le ha pasado que con una canción ha podido entender muchas más cosas que con simples palabras?

“La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía” (Beethoven).


La filosofía habla a la razón, al entendimiento, y abre o revela el conocimiento verdadero de las cosas, y nos va acercando a la Verdad. La música habla no sólo al entendimiento, sino al sentimiento más profundo.  Puede parecer extraño pero conocer la música, su sentido y la amalgama de sentimientos que tras ella se oculta sería tanto como conocer la filosofía y lo que hay detrás de ella.

La música es un arte, le da forma al silencio, es más que un simple sonido, porque ruido hay en todas partes, pero la armonía y los sentimientos que transmite cada nota de un pentagrama es directamente inexplicable.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Un incesante pulso entre cabeza y corazón


“El corazón tiene razones que la razón no entiende”


Es complicada la relación entre la razón y el corazón, no sólo se contradicen, si no que la mayoría de las veces se enfrentan. Es como si hicieran un pulso cabeza y corazón ante casi todas las situaciones de nuestra vida, que nos marcan caminos totalmente distintos. Pero a veces pueden llegar a ser tan opuestos que se acaban complementando.

Muchas veces lo que en tu corazón parece correcto no lo es para la ley o las convenciones sociales. Por ejemplo, una persona que no tiene para comer roba en una tienda una barra de pan para su familia, seguramente tu corazón te diga que es normal que lo haga, pero según la ley esa actitud es ilegal. Porque nuestro corazón nos dicta que todos tenemos derecho a la vida, a tener cubiertas las necesidades básicas para las personas. Pero para la razón eso es ilegal porque hay que tener unas normas establecidas en una sociedad, un hombre no puede coger de una tienda un objeto e irse sin pagar porque eso les  ha costado un esfuerzo a otros.

En la película de Los Chicos del Coro utilizan como método educativo el conocido “acción-reacción”. En primera instancia parece un principio justo: “el que la hace la paga”. Y, por  desgracia, en ocasiones es el más rápido para resolver una  situación. Sin embargo, no es el único posible y además tampoco es el mejor.

Los sentimientos son algo tan abstracto que cuesta buscar una definición exacta para explicarlos, pero la razón es mucho más fácil de definir, pero ésta no puede decirnos con claridad qué es lo que sentimos y muchas veces, el porqué.

Puede llegar a ser muy desesperante no saber explicar qué es lo que sentimos, pues los sentimientos como el amor, la felicidad, o cualquier otro, los sentimos cada uno a nuestra manera. Y también los expresamos de manera distinta, somos muy difíciles a la hora de hablar de ellos.

Un mundo sin razón no sería bueno, acabaría dominado por la locura de los sentimientos, sería demasiado impulsivo. Pero sin un toque de locura tampoco sería bueno, pues al fin y al cabo todos tenemos un poco de locura en nuestro interior.

Siempre he pensado que cuando nuestro corazón nos dice algo, tiene muchas razones para llevar la razón y muchas veces más que la propia razón en sí. Es muy difícil de llevarle la contraria a la razón, pero más difícil es negar al corazón lo que sientes de verdad.

domingo, 21 de octubre de 2012


EL PRINCIPIO DE UN FINAL




La muerte es lo que nosotros llamamos “el final de la vida”, para algunos es el comienzo de otra vida. Para otros es una gran pantalla negra donde su alma desaparece para no volver nunca.

Desde un principio, cuando el ser humano empieza a tener conciencia de sí mismo, ha intentado dejar su huella, ya sea con un dolmen, con el Taj Mahal, o con una simple lápida en el suelo. El sentimiento de trascendencia es una forma de amarrarse a esta vida, que todos a lo largo de nuestra existencia vamos desarrollando poco a poco.

La muerte hoy en día está enfocada más como un “fracaso” que como un acto que debe suceder, puesto que el ser humano dedica la mayor parte de su vida a procurarse una existencia lo más satisfactoria y larga posible. Cuando esto no es así, se sobreentiende que algo ha fallado, pero no como algo inevitable.

Nosotros siempre nos aferramos a lo conocido. Tenemos la tendencia a evitar preguntas como “¿Qué hay detrás de la vida?”, ¿Para qué luchamos tanto si al final todos acabaremos bajo tierra?”, porque la muerte viene y nos lleva, pero  ¿A dónde? Lo malo  de estas preguntas es que por mucho que nos esforcemos, el misterio no lo vamos a poder resolver hasta que lo comprobemos nosotros mismos, dejándonos llevar hasta la muerte. La muerte en sí se basa en la suposición, en un acto de fe porque no vamos a poder saber qué pasa en realidad.

Dicen que “no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo has perdido”, si al fin y al cabo la vida es lo único que tenemos y la muerte nos destruye por completo, no merece la pena esperar  a ver qué hay después de esta vida para aprender a valorar el hecho de que estés vivo. Porque por gracia o por desgracia el ser humano necesita ver para creer.

Desde pequeña siempre he pensado que si estamos aquí es para algo y, aunque a veces viene bien preguntarse si merece la pena la vida, hay que aprovecharla al máximo. Si de todas formas no tenemos seguro que hay después de todo, ¿Por qué no esforzarse en llevar el presente como se merece  y dejar que la muerte llegue cuando nos toque? Pues ese es otro obstáculo, no sabemos en qué momento la muerte va a llamar a nuestra puerta para quitarnos nuestra vida, o darnos otra. Quién sabe.