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domingo, 17 de febrero de 2013

Un nuevo día, un nuevo reto

Hace mucho tiempo, mis padres me apuntaron a natación, un deporte poco frecuente en afición del que se desconoce mucho de él. Mientras muchos niños empezaban en el fútbol base, yo y mis padres optamos por otro camino, diferente y que podría resultar hasta arriesgado. Desconocíamos de que se trataba el deporte en sí, pero nos lanzamos a la aventura. Las primeras semanas tenia la sensación de aburrimiento, hasta tal punto que pensé es quitarme pero lo que al final hice fue marcarme un RETO. Hasta día de hoy, llevo dos años fuera de ese mundillo, pero gracias a él, me ha inculcado una serie de valores que en la vida podre agradecer a este deporte. Con esto quiero llegar a lo siguiente; que en la vida te tienes que poner unos retos, lo más difíciles de alcanzar. Te vas a encontrar con grandes obstáculos, gente, opiniones, de todo. Aparte de intentar conseguir ese reto, entorno a el, gira una serie de valores de los que te puedes ir alimentando de ellos o dejarlos pasar. Esos valores pueden ser positivos o negativos, dependiendo  de tu estado mental en ese momento. Es muy importante superarlos, ya que es lo que da forma a tu vida. Incluir un limite en tu vida es obtener esa sensación de forma.Tu eres quien te pones el limite, ese limite es el que te permitirá saber que esta haciendo con tu vida. 
Como dice Josef Ajram, "Nuestros límites están mas lejos de lo que piensas", cada limite que te pones, puede tener otro nivel, a nivel superado mayor sensación de placer.
La vida es como una maratón, empiezas muy bien, relajado pero cada vez el cansancio es mayor, aunque te ayudes de agua. En tu mano esta acabarla de manera satisfactoria. En el trayecto, te puede dar un calambre y no hay mas remedio que abandonar, o por tu mal comienzo de la carrera no poder acabar la maratón  Si terminas, habrás cumplido todos tus retos y los límites habran desaparecido, ya los has superado todos. Es el momento en el que puedes descansar tranquilo. 
El trialtleta, Ajram, aparte de deportista es agente de bolsa; en una entrevista confesó que    en 2007 se arruinó y perdió mucho dinero, muchos habrían tirado la toalla, en cambio, el se puso lo que llamo el reto de su vida, que consistía en tomarse la vida con un poquito más de filosofía y dedicarle menos horas al trabajo, poniéndose no un limite cercano, si no lejano.
Recuerda esto, ponte un limite lejano, pero con unos objetivos cercanos que puedas cumplir.

domingo, 21 de octubre de 2012

La Muerte: Cierta y desconocida



            Disertar sobre la muerte, ¿por dónde empiezo? ¿La muerte? 
Busco en el diccionario y leo:
Muerte. (Del lat. mors, mortis).
1. f. Cesación o término de la vida.
2. f. En el pensamiento tradicional, separación del cuerpo y el alma.
Sigo rebuscando entre libros y encuentro:
Mors: Divinidad de tipo femenino, contrariamente a lo que ocurre con el Tánato griego, que en Roma personificaba a la muerte.
Sólo hay una doble certeza y es que la muerte es cierta y que desconocemos lo que es.
La gente se pregunta sobre la muerte biológica, sobre lo que es. Se interesa por la historia de la muerte a través de los siglos: ¿cómo se veía la muerte en la Edad Media, por ejemplo?

La pregunta es: ¿qué es la muerte?,  ¿qué es «morir»?
Pensar en la muerte es pensar en nuestra naturaleza mortal y en la existencia de otra vida más allá de la muerte. Este es el corazón de todas las religiones, de todos los pensamientos

Para los judíos, la muerte aparece en la Biblia con la creación del hombre. Para ellos, antes de esto, la muerte no existía.
En la antigüedad pagana, el pez simbolizaba el agua y también la muerte porque el hombre no podía vivir en ella. Los cristianos de los tres siglos primeros convirtieron esa figura en símbolo de la vida.
En el pensamiento judeo-cristiano, la muerte es la consecuencia del pecado original cometido por Adán y Eva: «el día en que comas de él, tendrás que morir» (Gn 2, 17).
El hindú se siente viajero en un camino sin término. La vida terrestre actual sólo es un paso, un paréntesis precedido y seguido por otros.
En el mundo indio, de donde sale el budismo, vida y muerte, para todas las criaturas (no sólo para el ser humano) se repiten en un ciclo llamado samsara (errancia).
Los católicos tienen una concepción sobrenatural de la vida y de la muerte: “La muerte es el final de la vida terrena.” 

Los filósofos nos hablan también de la muerte:
Sócrates afirma: "Temer a la muerte no es otra cosa que creer ser sabio sin serlo, pues es creer saber lo que no se sabe".
En Aristóteles dice sobre la muerte: "se trata de saber cómo vivir una vida a sabiendas temporal, pero con sentido".
Platón afirmó que la filosofía es una meditación de la muerte.
Yo no soy filósofo, ni teólogo…pero ¡claro que he pensado en la muerte!
La muerte es algo a lo que todos nos enfrentamos, muchas veces,  a lo largo de nuestras vidas, ¡aunque sólo tengamos un puñado de años! No es un tema del que sólo se preocupen los mayores, los ancianos, los enfermos, los angustiados… La muerte está ahí, es real, todos lo sabemos.
Pero estamos “preparados para una muerte natural”: sabemos que llega un momento en el que nuestros mayores se van (¡al cielo nos dicen desde pequeños!), dejamos de verlos, lloramos, nos angustiamos, nos agobiamos, tenemos miedo…
Aunque hay muertes para las que nos estamos preparados, ¡son muertes incomprensibles!
No sé en qué momento nos podemos empezar a preparar para ella. Sólo sé que me enfrenté muy pequeño, niño e inocente, a la muerte de alguien muy importante para mí, todo lo importante que puede ser un AMIGO, en mayúsculas. Conocí la muerte con mi amigo Agustín.
Agustín murió cuando teníamos 13 años. Nuestras vidas pasaban entre deberes, risas, cómics manga (¡Agus era un poco friki por culpa de sus hermanas!) e intentar convencer a mis padres de que me regalaran la Play 2. Pasábamos las tardes con esas grandes preocupaciones.
Un día me contó que iba a faltar al cole porque “le dolía la pierna”. A partir de ese momento todo cambió: médicos, pruebas, quimio… Iba por las tardes a su casa a hacer los deberes con él, jugábamos, bromeábamos, le ponía al día de las cosas de la clase, ¡seguro que hacíamos un repaso de las niñas que nos gustaban! También rajábamos de los “malotillos” de la clase.
Pensábamos que todo iba mejorando: él viajaba a Pamplona a menudo y, cuando volvía,  yo lo veía nuevo. Además, en el cole todos estaban volcados con él (se organizaban rifas y otras cosas para ayudar a su familia con los gastos a los que se enfrentaban).
Teníamos esperanza, ¡nunca la perdimos!
Pasó un tiempo, mucho o poco, ¡no lo sé!

Una tarde, mientras entrenaba, llamaron a casa. Mis padres se preparaban para darme la noticia. Llegué y sonaba el teléfono. Lo cogí y un compañero de clase, amigo nuestro,  me dijo: “Pablo, ¡que Agus se ha muerto! No me lo podía creer. No contesté. Al cabo de unos segundos, en shock y sin responder, sin articular palabra, colgué.
Mis padres estaban detrás de mí y, cuando los miré, entendí que conocían la noticia. Me dijeron que iban al tanatorio y me preguntaron si quería ir. Preferí no hacerlo.
A la mañana siguiente fuimos al cementerio para asistir a su funeral. Yo aún no había llorado, no reaccionaba…
Entré a la sala y su madre, al verme, se levantó, me abrazó y me dijo: “Pablo, ¡qué grande! Tienes pelusilla. ¡A Agus no le ha dado tiempo! ”

Podría seguir contando mil detalles, pero prefiero no hacerlo.
Esta es la historia de mi primer contacto con la muerte. Agustín, mi amigo, se fue. Esa vez ¡no le podía acompañar!

¿Qué es la muerte para mí? Dejar de ver a alguien, un final o un principio. Es aprender a hablar con esa persona de otra manera, saber que está contigo de otro modo. Es confundir las leyes de la física, es romper las barreras de lo real, es ser dueño de tus recuerdos, es seguir esperanzados. Sé que Agus está conmigo siempre, aunque no lo vea.
Sé que la muerte es común a todos, que no distingue de edades, de culturas, de razas, de momentos, de historias…
Quizás sea por eso por lo que se ha llevado tantas horas de profunda reflexión en el interior de las personas.
Quizás sea por esto también que “la muerte es cierta y desconocida”.

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Jorge Manrique


  

Reflexión sobre nuestra existencia


Científicamente, la muerte es un proceso terminal en el que el cerebro deja de funcionar, y con ello la existencia desaparece. Es algo seguro y ningún ser vivo puede evitar.

Nadie sabe que hay después de la muerte, aunque las religiones piensan de un modo distinto, cada religión tiene su "teoría" de que ocurrirá después de la muerte: Cielo o infierno, reencarnación...
Pero, ¿que ocurre con nosotros al morirnos, a donde vamos realmente?
Los humanos tenemos miedo a la muerte y al que habrá después, y por este motivo estamos tratando de evitarla continuamente, no gusta hablar de ella.

André Malraux decía: "La muerte solo tiene importancia en la medida que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida", ya que hay que vivirla porque no sabemos realmente si hay algo despues de esta vida, una reencarnación, un cielo.... Por eso debemos aprovecharla.

La muerte puede hacer que las personas vivan mejor la vida y la valoren mas.
Los humanos son los únicos animales que tienen conciencia de que morirán, ya que los otros animales piensan en sobrevivir, y no en que morirán

sábado, 20 de octubre de 2012



SIN MUERTE NO HAY VIDA. 


La muerte es algo místico, que nos aterra y a la vez es el fin de nuestros problemas. Es algo lejano para los jóvenes y demasiado cercano para aquellos que no lo son tanto. Sin embargo te puede sorprender en cualquier momento, arrebatando una vida entera, nuestra vida, la cual esta llena de personas que nuestra simple ausencia hará huella en lo más profundo de ellos. Esta puede ser verdaderamente traumática para los que te querían, porque tú no padecerás tu propia ausencia,  para ti es el fin pero para otros el comienzo del sufrimiento. Es  "un toque del alma, demasiado fuerte, para que el cuerpo la pueda resistir", es una llamada que no acepta un no por respuesta que te lleva sin avisar, sin una explicación coherente para el alma. Todos pasaremos por ello y seremos justiciados por nuestros actos. Y puede que por eso le tengamos tanto miedo, a desaparecer, pagar por tus errores y acabar siendo un recuerdo borroso de tus familiares y conocidos, porque no permanecerás sobre la memoria de todas las personas que has conocido, que has ayudado y tanto esfuerzo te ha llevado mantener ese lazo irrompible pero quebrantable por la muerte.

Cuan frágil es la vida y lo eterna que es la muerte, no nos damos cuenta y no la apreciamos como deberíamos. Aunque malograr su vida es para cualquier persona un derecho inalienable, no es la mejor forma de vivirla. Porque nadie es perfecto, y por lo tanto su vida tampoco, todos cometemos errores y provocamos dolor, incluso a nosotros mismos.

La muerte es a la vida como la sombra es al cuerpo que la proyecta, del mismo modo la muerte sigue a la vida como tu sombra vayas donde vallas, sin vida no hay muerte y sin muerte no hay vida. Debemos morir para ser cambiados por vida nueva.  

El hombre necesita dominar todo lo que le rodea, el hecho de no saber si solo vivimos una vida, o si le preceden algunas más,  no saber el tiempo exacto que nos queda... Para él la muerte es un gran enigma que todavía está por descifrar, y que le resulta imposible, porque está falto de experiencia y conocimiento de este desenlace al que todos estamos condenados.  Esto nos frustra causando un estrés que puede desembocar en locura, si se persevera en ello.