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domingo, 19 de mayo de 2013


VIVE EL PRESENTE ESCRIBIENDO EL FUTURO
 Había un joven que quería tener éxito y ganar mucho dinero, así que fue a un gurú y le dijo: -Quiero llegar al mismo nivel que tú-. El gurú le contestó: - Si quieres estar al mismo nivel que yo, te espero mañana en la playa a las 04.00 am-. El joven llegó a la playa a la hora señalada, El gurú le cogió de la mano y le preguntó: -¿Cuánto deseas tener éxito?- A lo que el joven respondió: -Más que nada en el mundo-. El gurú lo llevo al agua y una vez dentro, nadaron hasta lo más profundo. El joven dijo: -Esto es una locura! Yo lo que quiero es dinero, no aprender a nadar, no quiero ser salvavidas. Lo que quiero es dinero y éxito! A lo que el gurú respondió: -Nada más adentro, más profundo-. El joven le dijo: - Sabes cómo ganar dinero, tienes dinero, pero estás loco! - Nada más profundo, pensaba que querías tener éxito- le respondió el gurú. Cuando el joven nadó hacia él, le cogió por la nuca y lo hundió en el agua. Lo mantuvo ahí abajo hasta que el joven estuvo apunto de ahogarse. Entonces, le dejó sacar la cabeza y le dijo: -Tengo una pregunta para ti, ¿en qué estabas pensando cuando tenías la cabeza en el agua?- Sólo pensaba en respirar- balbuceó el joven. El gurú le contestó: -Cuando quieras tener éxito con la misma fuerza que querías respirar hace un momento, entonces lo tendrás. Cuando estabas en el agua lo único que querías era respirar. No te importaba nada más, ni un partido de baloncesto, ni un programa de televisión, ni salir con tus amigos. Lo único que te interesaba en ese momento era respirar, nada más. Y cuando en tu vida, lo único que tengas en mente sea tener éxito como de la forma que hace un momento querías respirar, entonces tendrás éxito.
Yo estoy aquí para decirte que, todos dicen que quieren tener éxito, pero no lo desean de corazón. Solo lo quieres a medias, no lo quieres tanto como irte de fiesta o no lo quieres tanto como ser popular.  Cuando quieres algo de verdad nunca pienses en las críticas destructivas, apártalas de ti, nunca dejes que te influyan, son las que te llevan a la indefensión aprendida, siempre escucha las constructivas, que en verdad, son consejos y te ayudan a mejorar,  son muy fáciles de distinguir, las constructivas siempre las hace quien te quiere y la destructivas quien te odia o no te conoce y quieren hacerte débil porque ellos también quieren el éxito
Pero cometen ese error que he dicho antes, no lo quieren del todo, si tu quieres tener el éxito debes trabajarlo, disfrutarlo y amarlo y luchar contra todo lo que hay en tu contra, nunca decaigas, levántate y sigue adelante porque al final es lo único que queda. Es la semilla que tu siembras y que en un futuro podría ser tu éxito o el triunfo de tus sueños. Lo llaman vivir el presente escribiendo el futuro.

La solución la tienes tú

Dos adolescentes de misma estatura, complexión y edad entrenan todos los días en una piscina. Son nadadores, tienen la misma rutina, el mismo habito alimenticio, el mismo entrenador pero hay algo que los diferencia. A la hora de competir, uno de ellos siempre destaca sobre el otro y siempre le gana en cualquier prueba que se le ponga. El otro sujeto, siente que todo el trabajo realizado no sirve para nada, ya que ve que sus esfuerzos siempre son superados por su compañero. No entendía por que le pasa esto. Un día decidió hablar con su entrenador y le dijo lo siguiente: Me veo incapaz de poder igualar a mi compañero, es imposible. El entrenador pudo contestar de dos maneras, la primera contestación podía haber sido la más negativa posible, podría haber dicho que se quitase y con ello, que el adolescente entrase en lo que llamamos indefensión aprendida. Pero, por el contrario utilizo la otra opción y por ello la solución del joven. Era una cuestión psicológica que hacia que el joven se mostrase pasivo a la hora de competir. La solución no era entrenar mas, si no tocar en nuestro apartado psicologico la manera de no mostrar esa pasividad, una motivación. Poco a poco el entrenador iba intentando concienciar al joven mediante sesiones de autoestima compaginandolo con el entrenamiento. Así  duramente meses hasta que llego, el día que tenia que demostrarse a si mismo que podía conseguir superar o igualar a su compañero.Llego al pollete, se subió y pensó en todo el tiempo que había perdido y que ahora era el momento de demostrar que todo el tiempo que invirtió en sesiones de motivación iban a ser efectivas. Y lo consiguio, supero a su compañero y con ello, ese limite que tenia en su mente.
Muchas veces no te das cuenta de que superar un limite es cuestión psicológica no física  Algunas veces, desde pequeños nos enseñan que ante la dificultad buscar el camino mas fácil  que en ocasiones ese camino no llega al autentico destino. Nos conformamos en cierto modo, prueba de ello es cuando en una asignatura por mas que estudias no eres capaz de estudiar y dejas de hacerlo. Eso es indefensión aprendida. Adoptamos comportamientos así desde pequeños, que después de mayores es mas difícil cambiarlos. La solución siempre es la motivación aunque no la halla, siempre debe buscarse alguna para sacar fuerzas de donde no las hay. Hay que ser activo no pasivo, y nunca conformarse con el trabajo hecho, busca la manera de superarte y esfuérzate en conseguir tus sueños.



sábado, 18 de mayo de 2013

Aceptar la derrota


¿Qué personas, circunstancias, hacen que una persona se  sienta mal, inferior, que no encaje, se comporte pasivamente, y tenga la sensación de no poder superar esta situación?

No somos  conscientes de esos momentos en que algo o alguien nos está influenciando, e igualmente no tenemos tantos recuerdos como para poder deducir que nos pudo influenciar.

Nos creemos las cosas sin cuestionar, aceptamos casi todo como posible o imposible sin preocuparnos de porque pensamos así, o  mejor porque nos  sentimos así y no tenemos posibilidad de cambiar porque si no investigamos, no daremos con la respuesta. Y no investigamos porque no nos sentimos capaces y es la pescadilla que se muerde la cola.

Es posible que en algún momento nos construyéramos un ideal de cómo queríamos ser, de todo lo que queríamos conseguir. Casi todos los niños queremos ser pilotos, astronautas, futbolistas, etc, . En cierto modo nuestro ideal es ser grandes. “ Tal vez esa fue una de nuestras ideas inculcadas en nuestra cabeza. Idea que no se muy bien si era innata o impuesta.

Un día, descubrimos que no destacamos, que  siempre parece haber alguien que lo hace mejor, o sabe más, o es más feliz, o tiene más suerte. Y entonces dejas de creer en ti. Y aprendes a reaccionar con la seguridad de que no lo conseguirás.

Y como el elefante de la estaca, olvidas tu capacidad , tu fuerza, tu ideal y te das por vencido.

El subconsciente a aprendido a fracasar, lo ha admitido como posible y la persona no es capaz de verse a si mismo en tal estado, porque no sabe que le pasa. Cuando se desanima, ya no es posible dar con la respuesta , como le ocurre a los niños de la izquierda del video, que a la segunda equivocación, no son capaces de pensar, o lo que nos ocurre cuando hacemos un examen. Si el primer problema nos sale mal, ya estamos toda la hora en estado tenso y apurados, sabiendo que no lo vamos a conseguir. Por eso queremos comenzar con las preguntas que mejor nos sabemos, para animarnos a nosotros mismos.

Podríamos contestar a la pregunta inicial  diciendo que no son las personas y circunstancias las que nos influyen , para sentirnos mal o bien, aceptadas , inferiores o pasivas, sino nuestras ideas que tenemos dentro de nuestra cabeza y que afortunadamente podemos borrar y escribir otras que nos gusten más y nos ayuden a solucionar los problemas que la indefensión adquirida nos pueda estar provocando.

 

EL PODER DE LA REPETICIÓN
La indefensión aprendida es algo que está presente en nuestro día a día lo creamos o no, mediante los mantras, y muchas veces influye negativamente.
Éstos mantras son repeticiones de sonidos o frases que pueden llegar a hacer que nos concentremos más en esa cosa, dejando así todo lo demás a un lado a base de repetir. Pero también pueden servir para modificar pensamientos, es decir, cuanto más tiempo te estés repitiendo lo mismo más puedes conseguir modificar tus pensamientos respecto a lo que estás repitiendo.
Pero los mantras no son solo eso, van mucho más allá, en nuestro día a día nos repetimos cosas como: "Que si soy un vago, que si no se me da bien el deporte, que si soy feo, que si no voy a encontrar pareja, que si el mundo es una cagada, que si no valgo..." y al repetírnoslo tan a menudo acaban siendo verdad. Pero lo peor es cuando, no solo te lo repites a ti mismo, sino que los demás también te repiten cosas negativas como por ejemplo cuando un profesor o tu familia te dicen que eres un inútil, y al final te lo acabas creyendo y por tanto terminas por comportarte como un inútil, creándose así una indefensión aprendida.
No obstante esto también funciona al revés, también podemos empezar a decirnos cosas, que en principio no pensamos y a base de la repetición llegaremos a creérnoslas. Por ello tenemos que dejar los mantras negativos a un lado y cambiarlos por mantras positivos, porque si en el momento en el que todos los días y a todas horas dejamos de repetimos "soy un inútil, soy un inútil" y lo cambiamos por "soy un máquina, yo valgo para esto", al final se acabará creando ese concepto en tu cabeza, por lo tanto tu perspectiva del mundo y tu forma de ser cambiará, consiguiendo así cambiar la realidad.

Así que cambia el soy feo por soy guapo, cambia el mundo es una cagada por el mundo es fantástico, cambia el no voy a encontrar pareja por soy una persona maravillosa que va a encontrar una persona que le ame igual que le voy a amar yo. Por ello no pares de repetirte estas cosas positivas una y otra vez.
Por lo tanto si no paras de repetirte las mismas cosas negativas, acabarás por creértelas y tendrás una actitud negativa y entonces tu perspectiva del mundo será negativa y serás infeliz pudiendo adquirir así una indefensión aprendida, mientras que si lo haces al revés tu perspectiva de la vida cambiará, tu actitud cambiará y todo empezará a ser mucho mejor. Porque inconscientemente nos creamos estos mantras a lo largo del día a día, así que cámbialos por positivos. Verás que todo empieza a cambiar y que merece la pena.

viernes, 17 de mayo de 2013

Aparta la mirada


                       APARTA LA MIRADA

Solemos pensar que nos sentimos mejor o peor en función de lo que nos sucede. Pero, eso no es del todo cierto, ya  que tienen una influencia importante en nosotros.Lo que marca realmente la diferencia es la manera en que los interpretamos, lo que nos decimos a nosotros mismos acerca de estos acontecimientos.
¿Cuántas veces nos traicionaron los nervios ante una situación?
Probablemente nos haya pasado a todos,en ese momento nos sentimos inútiles,que nada nos sale bien,nos sentimos inferiores al resto.Tenemos un constante sentimiento de pesimismo que nos impide superarnos y a aspirar alto.
Perdemos la motivación, reducimos el intento por resolver adecuadamente las situaciones e incluso reducimos el número de soluciones posibles, aunque anteriormente supiesemos resolverlas. Y evidentemente esta perdida de motivación nos afecta psicologicamente. Esto nos provoca  miedo, ansiedad, depresión.
Entramos en un estado de indefensión.
La indefensión aprendida es la condición del ser humano o animal que ha aprendido a comportarse pasivamente, sin poder hacer nada y que no responde a pesar de que existen oportunidades. Es la ausencia de control sobre el resultado de las situaciones. Los medios de comunicación ayudan también a reforzar esta idea ,por ejemplo, cuando nos habitúan a ver imágenes de guerra, pobreza, terrorismo, machismo, violación... sin ningun tipo de  imagen de esperanza o de cambio, presentándolo más bien como algo inevitable.
Si somos capaces de controlar nuestros pensamientos,  de abrirnos a diferentes realidades y mirar el mundo y a nosotros mismo de otro modo,nos cambiaremos a  nosotros y cambiaremos nuestro mundo.Consiguiendo vivir de forma más equilibrada y satisfactoria, y permitiéndonos conseguir objetivos que antes a lo mejor nos habían parecido inalcanzables.



jueves, 16 de mayo de 2013


¡ ABRE LOS OJOS !


Como sabemos, se trata de una condición psicológica en la que las personas aprendemos a creer que estamos indefensos, que no tenemos ningún control sobre la situación que nos rodea y que nada de lo que hagamos puede hacer que esta cambié, pensamos que es inútil cualquier actuación.
Debemos tener claro que los resultados no siempre se obtienen a corto plazo por lo que debemos seguir insistiendo de forma activa y no abandonar en nuestro empeño, mantener las alertas para poder detectar cualquier oportunidad y lanzarnos a por ella sin miedo al fracaso, puede que algún día encontremos la jaula abierta.
Podemos observar este fenómeno por ejemplo en el ámbito del deporte, en las actividades del día a día, en la presión de grupo ,en la inhibición por nuestra parte evitando ser protagonistas de nuestra vida o, en lo que nos centraremos más, violencia (ya sea de cualquier tipo, género ,doméstica o intrafamiliar). Si analizamos desde el mismo plano la violencia con la indefensión aprendida, obtendremos conclusiones negativas aunque por no acabar con una reflexión negativa, veremos que hay también consecuencias positivas.

 En este proceso, la víctima renuncia a tratar de efectuar modificaciones, aprende a vivir asustada y a creer que es imposible producir un cambio en la situación conyugal. Al ser más genérico la violencia contra la mujer, también quedará más especificado.
Niegan su comportamiento. Son incapaces de reconocer que están haciendo algo incorrecto o malo. Para ellos, están desempeñando el papel que le corresponde a un hombre “como debe de ser”.
Esta mentira la mantienen ante sí mismos y ante otros, convirtiéndose en el mecanismo que les permite mirarse al espejo todas las mañanas, sin sentir remordimientos o culpabilidad.
La forma mediante la cual consiguen la negación, es a través de la minimización, racionalización y justificación. Se dan una explicación de lo que está ocurriendo según sus propios esquemas y pensamientos, y cada vez ampliando más los límites de su conducta, de tal manera que llegan a un punto en que hagan lo que hagan, por muy horrible que sea, a ellas les parece normal. Hasta que este autoengaño no finaliza, el ciclo de la violencia continuará siendo cada vez más grave.
Por tanto, la víctima acaba luego sufriendo un proceso de adaptación o tolerancia ante todos esos maltratos como si formaran parte de una rutina, del día a día.

Es indefensión aprendida porque tras fracasar en su intento por contener las agresiones, y en un contexto de baja autoestima reforzado por su incapacidad por acabar con la situación, la mujer termina asumiendo las agresiones como un castigo merecido. 
Por tanto encontramos un elemento nuevo, la pérdida del control, que consiste en la convicción de que la solución a las agresiones le son ajenas, la mujer se torna pasiva y espera las directrices de terceras personas. 
La mujer decide no buscar más estrategias para evitar las agresiones y su respuesta ante los estímulos externos es pasiva. Su aparente indiferencia le permite autoexigirse y culpabilizarse por las agresiones que sufre, pero también limita su capacidad de oponerse a éstas
El maltrato repetitivo disminuye en la mujer su capacidad para responder, se convierte en sumisa. Su personalidad pasa a ser pasiva.

 
El sentido del éxito cambia en la mujer. Ella no cree que su respuesta le traerá resultados favorables, así lo sean o no.
La mujer maltratada no creerá que nada de lo que ella haga alterará el futuro o su destino.
El sentido de bienestar emocional pasa a ser precario y se vuelve más propensa a la depresión y a la ansiedad.
Una mujer agredida es capaz de soportar durante muchos años malos tratos brutales, y no solo acepta esta situación, sino que además la justifica, dando una explicación a estas reacciones paradójicas describiendo como un vínculo de protección, constituido entre la víctima y el agresor, donde ella desarrolla la capacidad para proteger su propia integridad psicológica, y, en ocasiones, para adaptarse al trauma, puede suspender su propio juicio crítico. 

 Y algo positivo, por ejemplo, es la forma que habitualmente escogemos para explicarnos a nosotros mismos por qué suceden las cosas que nos van sucediendo. Por ejemplo un estilo optimista bloquea la experiencia de desamparo, en cambio un estilo explicativo pesimista permite que la misma experiencia de desamparo que la persona experimenta se extienda a otras situaciones de su vida.